Jesus Bastante).- Sacerdote, comunicador, escritor y poeta. Jesús Mauleón supo compaginar su vocación sacerdotal con su amor por las letras. De hecho, dedicó más de veinte años a la enseñanza de la Literatura, pero muchos más todavía a servir a Dios y a la Iglesia en su diócesis de Pamplona. Hoy, teóricamente jubilado, continúa al pie del cañón pastoral. Y sigue escribiendo poemas, porque «la vocación poética y la religiosa son dos llamadas de Dios». En la portada del blog que mantiene en Religión Digital se define como un «ante todo pobre y rico ser humano, como miles de millones en este planeta».
-Jesús Mauleón, sacerdote y poeta, muy buenos días.
-Buenos días. El título ese de poeta y cura me lo pusisteis vosotros y, aunque lo dejé, me parece desmedido, tendría que llevar algo menor. Por otra parte, está claro que lo que primero somos es seres humanos. También es lo que antes nos interesa de los demás y lo que nos relaciona con ellos: su humanidad. Los que tenemos fe, creemos que estamos aquí porque Dios nos ha dado la vida. Menos importancia tienen ya el bautismo o la ordenación sacerdotal… Soy un humano, antes que un cura.
-No todos lo tienen tan claro, sobre todo en el ámbito de la fe…(risas).
-Por eso lo digo, sí. Pero es básico que tenemos unos vínculos estrechísimos con el resto de la humanidad, aunque tengan otras ideas, razas, religiones… esto no es lo elemental, y el cristianismo tiene que tener esta convicción en el primer plano de sus valores.
-Hay casi siete mil millones de personas en el mundo, y sin embargo resulta complicado decir que hoy por hoy es realmente humano.
-Ese es el problema, sí. ¡Hay tantas diferencias entre unos y otros! ¡Tanta violencia! Los medios de comunicación nos lo ponen delante todos los días, ¡y aun así apartan lo peor, porque de los dramas demasiados inmensos no importa enterarse! Sin embargo, los pequeños dramas del mundo que maneja lo audiovisual, siempre están en primera página.
-Es difícil diferenciar entre lo urgente y lo importante con esa sensación de globalidad…¿La poesía sirve para revelarse contra eso?
-La poesía no es un arma cargada de futuro (risas), pero tampoco es una ocupación inútil. Es una condición humana, algo natural que Dios ha puesto en mucha gente. Como el que hace obras de arte o el que compone buena música…o hasta como el que sólo pinta cromos.
-Sobre gustos lo único escrito es que no hay nada escrito…
-Yo nunca me planteé ser poeta. Habría sido absurdo. Es algo que responde, simplemente, a lo que uno es. Porque, eso sí, desde pequeño siempre me interesó la palabra: como lectura, como comunicación…la fui alcanzando desde preescolar hasta secundaria, sacándola de dentro.
Al final, fue algo tan verdadero -aunque nunca programado- que lo he mantenido toda la vida. Esta antología lo prueba, pues recoge poemas de 1954, cuando yo era un chaval que estaba en el seminario menor de Comillas. Consideré que algunos escritos de la última fase de aquellos estudios podían incluirse como poemas juveniles, y los añadí. Y, a pesar de las intermitencias, no he abandonado. Los grandes escritores también las tienen. Aunque pases al ensayo o a la novela de vez en cuando…hay que continuar la poesía.
-¿Sobre qué trata tu último poema?
-Mi último poema…es poco valioso (risas). Estoy preparando algo llamado «Apasionado a Dios». Es sólo un borrador. Considero que no puede ser muy largo, por los años que tengo, que ya no pueden durar para siempre. Pero como todavía la vida me engancha y me entusiasma, y puedo cada día descubrir y vivir la belleza de mi alrededor y el interior humano, principalmente, son poemas de despedida en plena vida.
-Me voy, pero no todavía… (risas).
-Exacto. Espero publicar estos inéditos algún día…no demasiado tarde.
-Seguro que los veremos pronto. ¿La vocación poética y la sacerdotal se complementan , se autoasumen?
-Yo creo que sí. Son dos vocaciones naturales, dos llamadas de Dios. No hay contradicciones. Por eso no creo que Fray Luis de león o San Juan de la Cruz tuviesen más vocación poética que religiosa. O quienes escribieron los mejores salmos de la Biblia… tendrían seguro, además del don de la sensibilidad, profunda fe.
-No todos tus poemas son religiosos.
-Porque, como ya he dicho, lo primero que tenemos todos es la piel. Soy un pobre ser humano…ya luego entré en el seminario.
-Como escritor, yo me pregunto hasta qué punto la fe, para los que somos creyentes, puede fomentar el arte o puede llegar a constreñirlo.
-Creo que las dos cosas. Para empezar, todo lo que uno vive de una manera intensa le mueve a escribir. Nadie lo hace sobre algo que no conoce, nadie sabe escribir lo que no vive. A veces te encuentras novelas con autores que no conocen para nada los ambientes en los que se mueven los personajes, y se nota a la legua. Es difícil inventar. Pío Baroja, por ejemplo, no pisó la tierra del sacerdote de Monleón, que va perdiendo la fe. Y, por eso, proyecta sobre ese cura una serie de vivencias y de pasos que él ha dado hacia la increencia y baraja obras de escritores que, desde el racionalismo, niegan los cimientos de la fe cristiana. Proyecta su crisis personal, pero no sabe nada de cómo vive un cura, los resortes que lo mueven…
-El autor de ‘San Manuel Bueno Mártir’ no se mete en esos jaleos externos y sí centra bien esa crisis de fe.
-Eso puede pasar. Pío Barajo es un gran escritor, pero, para mí, es también un ejemplo claro del autor que trata de presentar un ambiente y un personaje y un conflicto personal que no ha vivido de cerca ni lo conoce tampoco. Porque no tuvo relación con ese mundo religioso de la trascendencia.
-La experiencia de la fe.
-Eso es. Quien vive esa experiencia de una manera intensa y además, tiene el sentido del lenguaje y de la comunicación, naturalmente lo convierte en un gran tema. Un tema que ha dado una literatura y una poesía altísima: San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, el Cantar de los cantares…
-Pintura, escultura…podríamos eternizarnos.
-Es una manera de vivir una riqueza enorme. Luego, sociológicamente, puede que te veas, si no excluido, sí mirado con una mirada de compasión o de lejanía por gentes que no sólo no comulgan con el tema religioso, sino que pueden tener algún desafecto especialmente marcado. Eso también ocurre.
-En tu caso más, por el hecho de ser sacerdote.
-Pero también ocurre el caso contrario: que por ser sacerdote, por tratar temas religiosos y porque se fían de mí, a veces, encuentro afectos y simpatías que hasta me llevan a pensar: ‘Hombre, esto no me lo he merecido’. Hay personas creyentes que automáticamente te dan un voto de confianza. Pasan las dos cosas. Creo que cada uno tiene que ser fiel a lo que es, escribir de lo que es. Es muy difícil ser algo, si te inventas una personalidad diferente. E creyente tiene ahí una mina de vivencias y de poesía, de pintura, de música o de lo que sea. Y el que no lo es que no simule serlo.
-Como ven, Jesús Mauleón tiene decenas de libros. Aquí estamos viendo algunos, No todos son poemas. Hasta cuentos para niños…
-Y tres novelas. Una llegó a la cuarta votación del Premio Nadal del año 80-81. Lo que pasa es que ya no publicaban las cuatro novelas, como en un un principio, y tuve que publicarla con la ayuda de la Caja de Ahorros de Navarra. La leyó el catedrático Francisco Indurain y me dijo: ‘La hemos leído con mucho interés, incluidos mis hijos y mis nietos, pero hay una cosa que no me gusta y que no te va a ayudar a ganar público y ventas: el título’. Parece un libro deportivo, pero no lo es. Trata de la crisis profunda que sufrieron los partidos de extrema izquierda en Navarra y en otras partes de España al principio de la democracia, cuando parecían que arrasaban y llenaban las plazas de toros, pero cosecharon un gran fracaso nacional. Es la historia de cinco personajes que viven esa crisis: el derrumbamiento de la utopía. En la novela hay cinco partidos históricos de fútbol metidos. Alguien me dijo que se la había pasado a Garci, que es muy aficionado al fútbol, ara ver si sacaba algún guión. Lo debió leer y no le debió interesar. Es un libro deportivo con un fondo diferente.
El tema de la utopía me interesó siempre. ‘El senador Villanueva’, es otra novela que publicó PPC, es la historia de un miembro que puede adivinarse del Psoe , que entra ahí en aras de la utopía cristiana y va viendo los fallos y las dificultades…
-Se va desencantando.
-Sí y llega un momento en que dimite. Un caso raro, porque lo de las dimisiones, ya sabemos lo que cuestan.
-Un tema que sigue siendo actual.
-Este es creyente y, desde a fe, piensa que tiene que dejar el partido, a pesar de haber ocupado altos cargos.
-Tu último libro es ‘Este debido llanto’, dedicado a tu madre.
-Nunca fui un hijo enmadrado. Conviví con mi madre, que vivió 94 años largos. Al final, la cuidaba yo. Tengo la satisfacción de haberla cuidado y haber gozado de su confianza total. Se fiaba plenamente de mí. Es una de las grandes satisfacciones que uno tiene. Porque, además, tuvo la cabeza sobre sus hombros hasta los últimos días., disfrutaba de la vida y tenía una contextura psicológica de un enorme equilibrio. A raíz de su muerte en mes y medio, con una intensidad enorme, escribí este libro de poemas, que, para mí mísmo, fue una verdadera sorpresa y un auténtico chaparrón. Creo que es el libro que en menos tiempo he escrito. Y el más unitario. Tiene un reducidísimo círculo de escenario.
-Pero un claro hilo conductor
-Que es el propio piso, donde vivíamos. Con poemas de enorme intensidad. En la presentación en el Ateneo de Pamplona, varias personas que ya lo tenían, me confesaron que habían llorado con él. Me sentí muy satisfecho. No por hacer llorar a alguien, sino porque quiere decir que, para ellos, tenía alguna intensidad.
-Me gustaría que pudieras leer algo…
-Tengo una carta por ahí de un poeta, en la que dice que es un libro intenso y emotivo, que le recuerda el mismo trance por el que pasó. Y me dice que uno de los mayores dones recibidos de mi madre fue darme la oportunidad de escribir este libro.
-Hay un poema precios, que me gustaría que leyese algo de él.
-Fui profesor de literatura muchos años, pero ahora lo único que soy es párroco de varias parroquias. El otro día hice las bodas de oro allí y recibí muchas muestras de cariño. Una cosa muy bonita, porque no estamos sobrados de cariño. Siempre les digo a mis compañeros: ‘Hay que dejarse querer’. Eso nunca es malo. Bueno, pues, poco antes, se celebro el funeral de una señora a la que había llevado la comunión muchas veces. Pues bien, no suelo leer mis versos en público, porque me da hasta un poco de rubor. Pero allí lo leí y les llegó al alma y me lo agradecieron mucho.
-Ya me despido aquí es el título.
-Tiene una entradilla con la antífona «Al paraíso te lleven los ángeles», que se cantaba en los entierros. Y el texto dice así:
Ya me despido aquí. Te dejo con los ángeles.
Llevádmela en volandas.
Si quema el sol, volad bajo la sombra.
Si su fatiga acecha, sentadla en una nube.
Sostenedla, mimadla, levantadla
hasta los mismos cielos.
Presentadla ante Dios y que su luz la alumbre
de juventud eterna.Madre mía, que estás en los cielos:
ahora te manda Dios tomarme a mí del brazo, sostener
el peso de mis años, mi fatiga,
quizá prepararme la mesa (oh tus naranjas
rojas del paraíso), vendarme
la llaga de tu ausencia, despedir con un beso
mi frente antes del sueño.Ahora eres tú, madre joven, gloriosa,
quien velará mis años y quien pondrá esta noche
una corona de oro a mi tristeza.
-Vamos terminando, pero no quiero que dejemos de hablar del «‘Elogio de la ingenuidad’
-Lo tengo un poco traspapelado en la mente. Me da una pereza enorme volver a leer mis cosas. Estos son pequeños ensayos o notas de un mirador apasionado. Alguna vez me han llamado ingenuo. Al principio, te molesta. Después, lo tomaba como un elogio.
-¿no nos falta un poco de ingenuidad en este mundo tan mecanizado?
-Yo creo que sí. Es necesaria la ingenuidad del que quiere ser lo que es, sin aparentar más y sin tratar de t5raspasar límites que no le corresponden. Es un ensayo sobre la falsedad e la que nos movemos y sobre la confusión de valores y una mirada a una serie de personajes históricos y literarios, políticos, al propio Jesús de Nazaret.
-Muchísimas gracias, Jesús.
-A Dios sean dadas.
-Te buscaremos en tus libros y en el blog que tienes con nosotros, donde también das rienda suelta esa bendita ingenuidad tuya.
Algunos titulares:
«Hay personas creyentes que, por ser cura, automáticamente te dan un voto de confianza»
«Tengo la satisfacción de haber cuidado a mi madre y haber gozado de su confianza total»
«Los curas no estamos sobrados de cariño. ¡Hay que dejarse querer!»
«Todos somos los mismos seres humanos, ¡pero hay tantos desajustes!»
«La poesía no es un arma cargada de futuro, pero tampoco es una ocupación inútil»
«Lo último que he escrito son poemas de despedida en plena vida. Porque ya soy mayor, pero aún la vida me interesa»
«La vocación poética y la religiosa son dos llamadas de Dios»
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