(Ángel Moreno, de Buenafuente).- Hay realidades que no se descubren hasta que se ven sus efectos. Hay acontecimientos que, aunque pueden cambiar la historia, quedan ignorados en el momento en que tienen lugar. Lo más hermoso de la vida y lo más terrible acontece tantas veces en lo íntimo del corazón.
En el silencio de los tiempos, en el anonimato y el secreto del espacio más íntimo, Dios actúa discreto, amoroso, extasiado, con mimo de artesano a la hora de infundir en la criatura privilegiada, escogida para ser su madre, el alma limpia de toda mancha.
Nadie fue testigo de esta acción, no se cuenta que el cielo se estremeciera, ni que los ángeles cantaran, y sin embargo, el nuevo tiempo, la nueva tierra comenzaron con la concepción inmaculada de la hija de Joaquín y de Ana.
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