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El Papa Francisco lamentó la «dolorosa pérdida» del arzobispo de Valladolid, José Delicado Baeza, en un mensaje que fue leído durante el multitudinario funeral que tuvo lugar en la catedral vallisoletana, y que fue concelebrada por 26 prelados.
La ceremonia estuvo presidida por el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, quien se dirigió al coche fúnebre para comenzar con el ritual de exequias.
Media hora antes del funeral ya no quedaban asientos libres. En la parte delantera, a ambos lados, se colocaban unos 140 sacerdotes, la mayoría de Valladolid, nueve diáconos permanentes (el Diaconado lo instauró Delicado Baeza en Valladolid) y 43 seminaristas. Después, la parte central se reservó para la familia y autoridades civiles y militares, mientras que el resto de los bancos estuvieron ocupados por los ciudadanos en general.
En el altar, concelebrando, los 26 prelados, entre los que se encontraban el cardenal riosecano Carlos Amigo; el Primado de Toledo, Braulio Rodríguez (sucedió a Delicado Baeza en la Diócesis de Valladolid), el auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino; así como los de Castilla y el secretario general de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo.
Presidió un Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid, que no escatimó en elogios en una homilía exclusiva sobre la figura de José Delicado Baeza y en la que quiso hacerse eco de la «deuda impagable» que la Diócesis de Valladolid ha contraído con él. «Me alegro poder romper hoy el recato de Don José a aparecer públicamente en esta celebración de oración, de agradecimiento y de esperanza; por no hacer sombra a nadie se ocultó obstinadamente», dijo el arzobispo.
(RD/Agencias)
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