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Revela el caso del que fue víctima a los 11 años

Un exseminarista denuncia abusos sexuales en los Mercedarios de Reus

Se ha decidido a contar su caso tras salir a la luz la red de pederastia del clan de los Romanones

28 Nov 2014 - 11:40 CET
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«He sentido la necesidad de explicar lo que me pasó para quitarme un peso de encima». Han sido 34 años de doloroso silencio que Sergi ha decidido romper. Ahora ha contado su caso — fue víctima de abusos sexuales en los Mercedarios de Reus hace tres décadas– en el ‘Diari de Tarragona‘, que lo explica en su primera plana este viernes.

Los hechos del clan de los Romanones de Granada han removido los recuerdos de Sergi, de 45 años. Él entró con 11 años en el Seminario Mercedario de Reus (operativo entre los años 1941 y 1995, y derruido en el 2007), en 1982, cuando sus padres le internaron «por circunstancias familiares». La primera impresión fue buena, cuenta en el diario, no tenía vocación, pero sí de ayudar a los demás.

Sin embargo, esta buena impresión se truncó cuando el padre Javier se cruzó en su camino. Una vez que Sergi se puso enfermo, con gripe, fue llevado a la enfermería. Allí, acudió el mencionado cura. Sergi cuenta que el sacerdote comenzó a acariciarle y le quitó la ropa. Siguió tocándole y luego comenzó a masturbarse. Intentó quitarle al niño la ropa interior, pero Sergi se puso a llorar y el padre desistió.

Sergi no contó a nadie lo sucedido y no volvió a tener contacto con el padre Javier. Pero cuenta que en los tres años que estuvo en el seminario oyó más rumores. «Como que dos hermanos fueron expulsados del centro, supuestamente, porque uno de ellos aseguraba haber sufrido abusos de un sacerdote».

Sergi pasó después por otros dos centros religiosos (en uno de ellos asegura que una vez entró en la habitación del padre superior y se lo encontró sentado con un alumno con los pantalones bajados), y después decidió abandonar este mundo.»Me di cuenta de que había vida después del seminario», relata.

Hasta hace poco no ha contado su secreto a su mujer y a sus padres. «Ahora, al ver todo lo que ha pasado en Granada, he sentido la necesidad de contarlo para quitarme un peso de encima. He vivido toda mi vida guardando un secreto que ha provocado que le tenga un gran odio a la Iglesia», comenta Sergi.

A su juicio, y después de lo de Granada, «saldrán más casos a la luz». «Yo les animo a que lo hagan público, porque no tienen que avergonzarse de nada».

 

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