Engordan el orgullo y anulan la compasión. Las hay filosóficas y políticas; y las hay, peligrosísimas, también religiosas, las de quienes confunden la ley del Señor, que alegra el corazón y da luz a los ojos, con los propios pensamientos, convicciones o intereses, que entristecen el alma y ciegan el entendimiento.
Las ideologías son enemigas de la comprensión, de la concordia, de la libertad, de la solidaridad y de la vida. Son una desfiguración monstruosa del amor a la verdad y de la fidelidad a la conciencia. Las ideologías llevan dentro la semilla del fratricidio.
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