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El archipiélago católico asiático, de gala, para recibir al Papa Francisco

Objetivo del Papa en Filipinas: «Que crezcamos en compasión con los pobres y necesitados»

"La Iglesia Filipina necesita urgentemente una inyección de aire liberador"

Luis Sobrado 15 Ene 2015 - 08:33 CET
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(Luis G. Sobrado, Filipinas).- Trato de ayudar a los lectores de Religion Digital a vivir con Papa Francisco estos cinco días (15 – 19 Enero) de su visita a las víctimas del tifón Haiyan (Yolanda) de la ciudad de Tacoblán capital de la Provincia de Leyte, situada en la isla del mismo nombre. Si bien tendrá dos días de encuentros en Manila, la capital de Filipinas, el centro y objetivo de la visita es hacerse presente y compartir oración, reflexión y cercanía con las familias de los 6.300 desaparecidos y los cuatro millones de gentes damnificadas en y alrededor de Tacloban.

Papa Francisco aterriza esta tarde en el aeropuerto militar de Villamor – en el área de Manila, la capital de Filipinas. Llega a las 5.40 horas de la tarde (10.40 de la mañana en España), procedente de Sri Lanka.

A los filipinos les gusta recordarnos, con cierta frecuencia, que las Islas Filipinas son eso, un archipiélago compuesto de 7.114 islas. Yo me encuentro en Davao, en la Isla de Mindanao, a casi dos horas de vuelo de Manila. Manila se ubica en la Isla de Luzón. La isla de Leyte forma parte del grupo de las islas Visayas. Filipinas se entiende, geográficamente, formada de tres regiones principales: la Región de Luzón con la capital Manila, en el Norte; la Región de las Visayas con la isla de Leyte, en el Centro; y a Región de Mindanao con la capital Davao, en el Sur. Los principales desplazamientos de Papa Francisco, como nos podemos imaginar, serán por avión.

Programa

Los cinco días de la visita en realidad son 3 con dos colas: la llegada de Sri Lanka, hoy, día 15 a dormir en Manila; y la mañana del 19 cuando vuela desde Manila para llegar a dormir a Roma ese mismo día por la tarde, aunque 13 horas después de despegar del aeropuerto de Villamor en Filipinas.
He aquí el calendario sucintamente:

15 de enero – jueves: Manila
17.40 horas, llegada a Manila desde Sri Lanka
Noche, en la Nunciatura de Manila

16 de enero – viernes: Manila

09.15 – Recepción oficial en el Palacio presidencial
11.15 – Celebración eucarística – Catedral
17.30 – Encuentro con unas 3,000 familias

17 de enero – sábado: Tacloban City (Isla de Leyte)

09.30 – Llegada al aeropuerto de Tacloban
10.00 – Celebración eucarística en la explanada de Palo (Tacloban)
12.45 – Almuerzo con víctimas del tifón Yolanda (Haiyan)
15.00 – Bendición del Centro «Papa Francisco» para la atención a los sin-techo
15.30 – Encuentro con sacerdotes, religiosos y religiosas
17.00 – Vuelo de vuelta a Manila

18 de enero – domingo: Manila

09.45 – Encuentro con líderes de diferentes religiones y denominaciones religiosas
10.30 – Encuentro de diálogo con jóvenes en el campus de la Universidad de Sto. Tomás
15.30 – Encuentro abierto con jóvenes que concluye con la celebración eucarística
19 de enero – lunes: Manila
09.45 – Despedida: aeropuerto de Villamor
10.30 – Vuelo de vuelta a Roma

Una preparación larga y entusiasta

En las parroquias de Filipinas llevamos cinco meses rezando la «Oración por la Visita del Papa Francisco». Su contenido revela le significado que el Papa Francisco quiere dar a esta visita. Traduzco los párrafos que considero centrales:

«Padre Nuestro, Dios de la compasión y de la misericordia, venimos a Ti como un solo Pueblo cuando nos preparamos para la visita apostólica del Papa Francisco.»
Siguen invocaciones, entre ellas las siguientes:
«Que crezcamos en nuestra compasión con los pobres y necesitados»
«Que crezcamos en misericordia con los débiles y los que se sienten excluídos»
Y sigue la conclusión:
«Dios, Nuestro Padre, haz de nosotros un Pueblo de compasión y misericordia. Haz de nosotros un Pueblo de santos y de héroes.»

Una oración con estas características – claramente inspirada y sugerida desde Roma – tiene un impacto fuerte en la sociedad de Filipinas. Me ha llamado poderosamente la atención – mi primera experiencia, como misionero en Filipinas recién estrenado, por ejemplo, en las así llamadas «Misas de Gallo», durante los nueve días que preceden Navidad – la asistencia masiva a estas misas.

En mi parroquia de San Pablo, aquí en Davao, había cinco misas diarias, antes y después del trabajo. La primera comenzaba a las 3 de la mañana, a la que he asistido «heroicamente» todos los nueve días! Tenía que llevar una silla para poder sentarme durante la celebración y lo mismo muchos otros. La iglesia estaba llena de niños, jóvenes, adultos, abuelos y abuelas. Esta oración ha sido recitada muchas veces por más de la mitad de los 80 millones de católicos de Filipinas.

Se calcula que las celebraciones del Papa Francisco durante esta visita sobrepasen los 6 millones.

Papa Francisco también ha definido claramente el mensaje central de la visita que ha sido recogido por el logo publicado por los organizadores de la misma: «Compasión y Misericordia».

Una pequeña reflexión

Llego a Filipinas «setentón». Tengo una misión delicada, la de formar a candidatos maristas a la vida religiosa. Son jóvenes de Asia, de China, de Bangladesh, de Vietnam, de Camboya, de Tailandia. Ninguno de Filipinas. Mi contacto con la iglesia y la sociedad filipina es limitado – necesariamente pasado por los límites de una comunidad de «extranjeros» que viven en el medio de este pueblo.

En mi imaginación y recuerdo quedan las imágenes de los sacerdotes, religiosos y religiosas con muchos jóvenes católicos saliendo al encuentro de los tanques y fusiles de las tropas del General Ramos, al servicio del Presidente Marcos. Van ofreciendo agua, flores, frutos ya preparados de Dorian, naranjas, rosarios y oraciones a los soldados. En cuestión de cinco días el General Ramos devuelve sus tropas a los cuarteles, Presidente Marcos deja Filipinas y se organizan las primeras elecciones democráticas inspiradas en el sacrificio de aquel gran hombre y político llamado Aquino.

Pienso que el espíritu envía al Papa Francisco en un momento en que las víctimas del Yolanda necesitan ser asegurados de que su esperanza no es en vano. Pero la Iglesia Filipina necesita urgentemente una inyección de un papa que viene de años de brega de iglesias locales que buscaron y siguen buscando llevar misericordia y compasión liberadoras.

Empiezo a temerme que la iglesia filipina necesita urgentemente inyectar ese aire liberador que trajo consigo un cambio pacífico y alentador para esta sociedad con mucha pobreza y miseria. Misericordia y compasión que llevan a las transformaciones necesarias para que el Reino crezca y se consolide.

Bienvenido Papa Francisco. Te vamos a seguir y escuchar muy atentamente.

Posdata: Soy Luis García Sobrado. Me considero un viejo misionero de Africa (23 años), de aquellos protestones de los años 70 – gallego de A Coruña para más señas – y con solo cinco años de experiencia misionera en Asia (Tailandia) y ahora cinco meses en Filipinas, con 70 abriles recién cumplidos. También me tocó ayudar a mi Congregación – Hermanos Maristas – en la Administración general durante 16 años.
Colaboro con Religion Digital, con la complicidad de nuestro flamante director, José Manuel y con gusto. Os leo a muchos de vosotros una vez a la semana, sobre todo la sección de Opinión. Muuuuy interesante!!! Espero que podamos seguir así y creciendo.

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