(José M. Vidal).- Lampedusa y sus emigrantes son un icono del pontificado de Francisco, el Papa que invita a la Iglesia a ser un «hospital de campaña» para los emigrantes, porque «emigrantes somos todos». Fiel a esta dinámica evangelizadora, Mensajeros de la Paz-Italia se acaba de hacer cargo de un centro de acogida para emigrantes, procedentes de Lampedusa, en Calabria.
El centro, dirigido por el vicario de pastoral de la diócesis de San Marco Argentano, Carmelo Terranova, se encuentra en la ciudad de Sant’ Agata di Esaro y tiene una capacidad para acoger y atender a unos 40 emigrantes. El encargado de firmar el acuerdo, en nombre de Mensajeros de la Paz, fue el español Lucio Ángel Vallejo Valda, Secretario de la Prefectura de Asuntos económicos de la Santa Sede.
El centro de acogida, una colonia de verano de una parroquia, ha sido adaptada para acoger a los emigrantes procedentes de la isla de Lampedusa, esta gestionado por la cooperativa Kairós, creada por don Carmelo Terranova, con la ayuda de los jóvenes de la parroquia.
Mensajeros de la Paz-Italia firmó un convenio con la citada cooperativa, por medio del cual acoge su actividad y nombra a Don Carmelo como responsable de Mensajeros de la Paz-Calabria.
Con el objetivo de que Lampedusa no se convierta en un gueto, el centro acoge a los emigrantes y les proporciona techo, comida, clases de técnicas agrícolas y clases de italiano o, en otros casos, de alfabetización. Y también les ayuda a regularizar su situación. Entre los acogidos, hay algunos perseguidos por la banda terrorista de Boko Haram y otros, refugiados económicos.
«Ésta es una bella labor en la que Mensajeros de la Paz-Italia se está implicando, para ayudar a que los emigrantes de Lampedusa salgan de su gueto y sean acogidos en pequeños centros diseminados por todo el país, hasta que regularicen su situación y puedan encontrar un trabajo y una salida digna para sus vidas«, explica Lucio Ángel Vallejo.
Y añade: «Necesitan cuidados materiales, pero sobre todo mucho cariño y mucha ternura. Muchos llegan aquí con heridas psíquicas profundas, otros con depresiones y todos con el sueño de poder ganarse la vida cuanto antes y ayudar a sus familias, que, en la mayoría de los casos, viven en la miseria».

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