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La Santa Sede espera que Bergoglio dé alguna sorpresa en las celebraciones

La primera Navidad de Francisco

El Obispo de Roma arrancó las celebraciones llevando regalos a su antecesor

Jesús Bastante 24 Dic 2013 - 08:29 CET
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(Jesús Bastante).- «Un sitio para Dios«. Así definió ayer la Navidad, la llegada del niño Jesús, el papa Francisco, en la que ya es su primera Navidad como Obispo de Roma. Unas celebraciones que presidirá desde San Pedro y que arrancaron ayer, con la visita de Bergoglio al Papa emérito Benedicto XVI, a quien llevó algunos regalos.

La primera Navidad de Francisco dará comienzo a las 16,30 horas con el tradicional encendido del Cirio de la Paz en la plaza de San Pedro y la inauguración del Belén del Vaticano, que en esta ocasión ha sido creado por el taller «Cantone & Costabile». A las 21,30, el Papa presidirá la tradicional Misa del Gallo en la Basílica de San Pedro.

El 25 de diciembre, Bergoglio se volverá a asomar al balcón central de la logia de la basílica vaticana, como en el día de su elección, para leer el Mensaje de Navidad e impartir la bendición «Urbi et Orbi» (a la ciudad de Roma y a todo el mundo).

Ese mismo día, el cardenal Arcipreste de la Basílica de San Pedro, Angelo Comastri, será el encargado de presidir en este templo la misa de Navidad a las 9:30. El jueves, 26 de diciembre, el Papa Francisco rezará a mediodía la oración del Ángelus -se retrasa pues el miércoles coincide con la Navidad- con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

Nueve meses después, Francisco no deja de sorprender a propios y a extraños. Ayer mismo se supo que había enviado un cheque de mil euros a un empresario arruinado, y el día de su cumpleaños, 17 de diciembre, almorzó con algunas personas sin hogar. Desde la Curia se espera -se teme- alguna decisión importante en estos días, así como actos personales, tal vez privados, de un Papa que, como él mismo reveló hace meses, se siente ciertamente incómodo «encerrado».

De momento, Bergoglio ya ha enviado a los cardenales de la Curia a confesar a una parroquia cercana, y no se descarta que él mismo vaya allí durante las fiestas. Tampoco que el Papa decida celebrar alguna misa en parroquias de Roma. Los más animados, incluso, esperan que Francisco acuda alguna tarde-noche, junto con su limosnero, a celebrar las fiestas con los más pobres a alguno de los albergues que gestiona Cáritas en la capital italiana. «Ya que el Niño nació pobre, no sería extraño que el Papa quisiera pasar un tiempo entre los más pobres», argumenta un monseñor de la Curia.

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