(Jesús Bastante/RV).- En el día mundial contra la violencia doméstica, y antes de partir hacia Kenia, Francisco tuvo uno de esos gestos que tanto le acercan con el mundo y las realidades sufrientes. A las 7,15 horas, justo después de orar por su viaje en la basílica de Santa María la Mayor, el Papa se encontró con once mujeres, víctimas de la violencia machista, y con sus seis hijos.
Los niños y sus madres residen en la Casa Refugio de las víctimas de la violencia doméstica y de la trata, gestionada por una congregación religiosa en Roma. Entre ellas, había mujeres italianas, nigerianas, rumanas y ucranianas. Francisco les saludó antes de partir hacia Fiumicino en su habitual Ford Focus del Vaticano, que se detuvo a pocos metros del airbus A330-200 de la compañía Alitalia, en el que viaja en estos momentos.
A su llegada fue acogido por Mons. Reali, obispo de la diócesis de Porto-Santa Rufina, a la que pertenece el aeropuerto de Fiumicino; y por autoridades civiles y militares, de quienes se despidió cordialmente. Seguidamente, el Papa Francisco, llevando en la mano su acostumbrado maletín negro, subió al avión y saludó a los presentes antes de entrar. «Voy con alegría a encontrarme con los hermanos africanos», dijo a los periodistas del vuelo papal.
Como es tradición en cada viaje internacional del pontificado, antes de partir el Papa envió un telegrama al Presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella:
«En el momento en el que me dispongo a realizar un viaje apostólico a Kenia, Uganda y la República Centroafricana, movido por el vivo deseo de visitar a los hermanos en la fe y a los habitantes de esas queridas naciones, me complace dirigirle a usted, señor Presidente, la expresión de mi deferente saludo, que acompaño con fervientes oraciones por el bien y la prosperidad de todo el pueblo italiano».

Por su parte, el Presidente Mattarella ha respondido al Papa:
«Deseo hacerle llegar mi más sincero agradecimiento por el mensaje que cortésmente ha querido dirigirme en el momento en el que se dispone a partir para su viaje apostólico a Kenia, Uganda y la República Centroafricana.
Italia y la comunidad internacional observan con gran atención su primer viaje al continente africano, cuyo potencial de crecimiento y desarrollo aún se encuentra obstaculizado por guerras, inestabilidad política, pobreza y alarmantes desigualdades sociales.
Su presencia servirá de apoyo y aliento a las comunidades cristianas locales, y llevará un importante signo de paz, fraternidad y diálogo a los países visitados y a todo el continente, proporcionando además un precioso mensaje de esperanza para el futuro.
Me complace, Santidad, tener la ocasión de manifestarle nuevamente mi más profunda estima y consideración».
Se espera que Francisco llegue al aeropuerto de Nairobi a las tres de la tarde (hora española), donde será recibido por el presidente y dará el primero de varios discursos, la mayor parte de ellos en inglés, aunque no se descarta que utilice el swajili.
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