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Mil inmigrantes reciben emocionados al Papa en el Centro Regional Via Enrico Mattei

Francisco pide en Bolonia «mecanismos claros» para la acogida de refugiados que no exploten a los pobres

"Hacen falta más programas de apoyo y corredores humanitarios para los que están en las situaciones más difíciles"

Cameron Doody 01 Oct 2017 - 10:13 CET
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(Cameron Doody).- «En mi corazón quiero llevar vuestros miedos, dificultades, riesgos, incertidumbres, las personas que amáis, que os importan y por las que estáis buscando un futuro». Tras su paso esta mañana por Cesena, el Papa Francisco ya está en Bolonia, ciudad en la que se ha dirigido al centro regional de migrantes de Via Enrico Mattei para un encuentro con los mil hospedados allí y el personal de asistencia que los atiende, que ha sido la ocasión en la que ha pronunciado estas emotivas palabras.

Nada más entrar en el recinto, acompañado por monseñor Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia, le colocan en la muñeca del pontífice un brazalete, en solidaridad con los desplazados del mundo. Francisco hace una ronda de saludos y selfies, y hasta bromea con los huéspedes del centro, sugiriendo las mejores posturas para los autorretratos y nunca dejando de sonreír. Como no podría ser menos, a muchos les implora: «Reza por mí». Y a pesar de la fina lluvia, todos esperan su turno, con paciencia e ilusión, para poder estrechar la mano al Papa.

Casi una hora después de haber llegado, Francisco les dirige algunas palabras a modo de saludo. Pero ya lo ha dicho todo. La presencia entre ellos de alguien de la talla moral, espiritual y política del pontífice, más la evidente y genuina preocupación e interés que les ha mostrado, ya les ha supuesto mucho confort y alegría a estas personas.

Algunas frases del saludo del Papa

Queridos hermanos y hermanas, os saludo cordialmente y os aseguro mi cercanía

Quería que ésta fuera mi primera reunión en Bolonia. Es el «puerto» del desembarco de aquellos que vienen de lejos, habiendo hecho sacrificios que a veces ni siquiera saben relatar

Muchos no os conocen y tienen miedo

Les hace sentir bien juzgar y hacerlo con dureza y frialdad, creyendo que os ven bien. Pero no es así

Ves bien sólo con la cercanía que da la misericordia. Sin esto, el otro es un extraño, incluso un enemigo, y no puede llegar a ser mi prójimo

Desde lejos podemos decir y pensar cualquier cosa, como sucede fácilmente al escribir frases e insultos terribles en Internet

Si miramos al prójimo sin piedad, no nos damos cuenta de su sufrimiento, de sus problemas


Hoy sólo veo el anhelo de amistad y ayuda

Me gustaría dar las gracias a las instituciones y a todos los voluntarios por la atención y el compromiso de cuidar de los que están aquí alojados

En vosotros, como en todo extranjero que llama a nuestra puerta, se acepta o rechaza a Jesucristo, que se identifica con el extranjero, de todas las edades y condiciones

El fenómeno [de la migración] requiere visión y gran determinación en su gestión y estructuras: mecanismos claros que no permitan distorsiones o explotaciones, aún más a los pobres

Hace falta que un mayor número de países adopten programas de apoyo privados y comunales y de corredores humanitarios de puertas abiertas para los refugiados en las situaciones más difíciles, para evitar tiempos de espera insoportables que puedan engañar

 

La integración comienza con el conocimiento

El contacto con el otro lleva a descubrir el «secreto» que todo el mundo lleva consigo y también el regalo que es, a abrirse a él para… aprender a amarlo, y a la superación del miedo

Algunos de vosotros son menores de edad: estos niños y niñas tienen una especial necesidad de ternura y tienen derecho a la protección

Yo estoy entre vosotros porque quiero llevar en mis ojos los vuestros y en mi corazón los vuestros

Quiero llevar conmigo vuestras caras que piden ser recordadas, ayudadas, yo diría «adoptadas», porque en el fondo buscáis a alguien que apueste por vosotros, que os dé confianza, que os ayude a encontrar ese futuro la esperanza del cual sacasteis hasta aquí

Sois los «luchadores de la esperanza». Algunos no vinieron porque fueron tragados por el desierto o por el mar. Los hombres no los recuerdan, pero Dios conoce sus nombres y los acoge

(El Papa pide un momento de silencio para recordar y orar por los que nunca llegaron)


La esperanza no decepciona… gracias a los muchos que te ayudan a no perderla

En mi corazón quiero llevar vuestros miedos, dificultades, riesgos, incertidumbres, las personas que amáis, que os importan y por las que estáis buscando un futuro

Llevarles en los ojos y en el corazón nos ayudará a trabajar más duro para una ciudad acogedora y capaz de crear oportunidades para todos

La Iglesia es una madre que no distingue y ama a cada hombre como hijo de Dios

Gracias y os bendigo. Y por favor, rezad por mí

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