Israel Cuchillo (Periodista Digital).- Vistalegre (Madrid). Tercera clase práctica del certamen La Oportunidad. Menos de un tercio de entrada.
Cinco becerros de Montellén, deslucidos, y uno, 2º, de Dehesa de Calvahe, enrazado.
Abel Valls (Escuela de Castellón): saludos tras aviso; Sergio Pulido (E. de Madrid): oreja; Borja Antón (E. de El Espinar): vuelta tras aviso; Israel de Córdoba (E. de Córdoba): saludos; Miguel Tendero (E. de Albacete): saludos tras aviso; José Miguel Navarro (E. de Madrid): saludos.
Santiago Naranjo, superior con las banderillas.
Andaba Pulido de cabeza con la raza del calvache que le tocó en suerte cuando, mediada la faena, y casi sin darnos cuenta, comenzaron a brotar de entre una maraña de trapazos, algunas de las mejores tandas que se han visto en el ciclo. La muleta, a rastras, apenas viajaba a un dedo del morro del animal.
Parecía que hubiéramos visto a dos novilleros con el mismo becerro. Culminó su trasteo de menos a mucho más con unas bernardinas que terminaron de poner a todo el mundo de acuerdo. Menuda remontada.
Con el otro novillo aprovechable de la mañana, Borja Antón construyó una faena muy sincera y emocionante. A las pegajosas embestidas del becerro, el segoviano correspondió con tandas largas, todo muy ligado e intenso, siempre enroscado con el becerro, al que le abría la puerta con forzados de pecho cuando no cabían más muletazos.
Le faltó reposo, pero eso, ahora, es lo de menos. Mató muy mal.
Abrió plaza una porquería de becerro, mansísimo y debilucho, que para más inri desarrolló sentido. El animal se pasó toda la faena dándose trastazos contra los muslos de un altísimo Abel Valls que a estas horas tendrá las piernas moradas.
El espectáculo resultó casi cómico, aunque hay que tomar muy en serio el valor del chaval. Que el novillo no pudiera ni tirarlo al suelo no era culpa suya.
Israel de Córdoba, muy en Finito, dibujó algunos muletazos yéndose con el cuerpo detrás de la embestida que supieron a gloria. Pero fueron muy pocos. Empleó casi todas sus energías en quitarse de encima a un becerro muy complicado.
A Miguel Tendero y José Miguel Navarro la suerte les ha condicionado su paso por La Oportunidad.
Al de Albacete su deslucido becerro no le tocó ni una vez la muleta, a pesar de sus arrítmicas embestidas, y Navarro quedó inédito con un inválido.
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