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Este partido pasará a la historia. Y el Atlético de Simeone, una vez más, demostró que rendirse no está en su diccionario. Nos vemos en abril, que esto no ha terminado.
Este 25 de febrero de 2025, Barcelona y Atlético de Madrid nos regalaron un espectáculo de fútbol inolvidable en el Estadi Olímpic.
En la ida de las semifinales de la Copa del Rey, el partido acabó 4-4 tras 95 minutos de infarto.
Goles, remontadas, contragolpes y un final de película marcaron un duelo que ya es historia. Como cronista deportivo, os cuento cómo este choque entre gigantes tuvo de todo: intensidad, errores y, sobre todo, pasión. Los culés dominaron por momentos, pero los rojiblancos, fieles al espíritu del Cholo Simeone, nunca se rindieron.
El arranque fue un puñetazo en la mesa del Atlético.
A los 50 segundos, Julián Álvarez abrió el marcador tras un córner mal defendido por los blaugranas.
El balón, desviado en el primer palo, le cayó al argentino, que no perdonó. Cinco minutos después, Antoine Griezmann amplió la ventaja con un disparo cruzado tras un pase perfecto de Álvarez. 0-2 en un abrir y cerrar de ojos. El banquillo de Hansi Flick se miraba incrédulo mientras los colchoneros celebraban.
Pero el Barcelona no tardó en reaccionar.
A los 19 minutos, Pedri recortó distancias con un golazo desde fuera del área. Dos minutos después, Pau Cubarsí, el joven central, empató de cabeza tras un saque de esquina. El estadio explotó. Antes del descanso, Frenkie de Jong puso el 3-2 con un remate en el área pequeña. La remontada culé en poco más de 20 minutos era un hecho.
El segundo tiempo empezó con el Barcelona controlando el balón. Parecía que el partido estaba en sus manos. A los 74 minutos, Robert Lewandowski, recién entrado, marcó el 4-2 con un disparo seco. Todo apuntaba a una victoria cómoda. Pero el Atlético de Madrid tenía otros planes. Simeone movió el banquillo con maestría: Marcos Llorente y Alexander Sørloth entraron para cambiar el guion.
A los 83 minutos, Llorente recortó distancias con un gol tras un contragolpe letal.
El Barcelona empezaba a tambalearse. Ya en el descuento, al 92’, Sørloth puso el 4-4 definitivo con un remate a quemarropa.
Silencio en Montjuïc, éxtasis en la grada rojiblanca. El empate dejaba la eliminatoria abierta de cara a la vuelta, prevista para el 2 de abril en el Metropolitano.
Hablemos de números
El Barcelona tuvo un 65% de posesión y disparó 18 veces, 7 a puerta. El Atlético, con un 35% de balón, lanzó 12 veces, 6 entre los tres palos. Los culés dominaron el juego, pero los rojiblancos aprovecharon cada error. La intensidad de ambos equipos quedó clara en las tarjetas: tres amarillas para el Atlético (Barrios, Sørloth y Giménez) y dos para el Barcelona (Koundé y Araújo).
Flick, en rueda de prensa, reconoció el mérito del rival: “Hemos tenido el partido en la mano, pero ellos nunca bajan los brazos”. Por su parte, Simeone sonrió satisfecho: “Este equipo tiene corazón, y hoy lo ha demostrado”. El técnico alemán lamentó la falta de oficio para cerrar el choque, mientras el argentino celebró la garra de los suyos.
El partido tuvo momentos clave. El arranque fulgurante del Atlético marcó el tono. La reacción del Barcelona antes del descanso mostró su calidad. Y el tramo final, con los cambios de Simeone, reflejó la lucha incansable de los rojiblancos. Los banquillos fueron decisivos: Lewandowski dio aire a los culés, pero Llorente y Sørloth rescataron al Atlético.
Tácticamente, el Barcelona apostó por la posesión y el juego vertical. Pedri y De Jong brillaron en la creación, mientras Raphinha desbordó por banda. El Atlético, fiel a su estilo, defendió en bloque y golpeó al contraataque. Griezmann lideró la ofensiva, bien secundado por Álvarez y, más tarde, por los revulsivos del banquillo.
Este 4-4 no solo deja la eliminatoria en el aire, sino que refuerza la rivalidad entre ambos clubes. El Barcelona buscará recuperar su mejor versión en el Metropolitano. El Atlético, con la moral por las nubes, confía en su fortaleza como local. La Copa del Rey promete emociones fuertes.
Ahora, un poco de historia sobre Simeone. Desde que llegó al Atlético de Madrid en 2011, el Cholo ha transformado al equipo. Antes, los rojiblancos eran un conjunto competitivo, pero irregular. Con él, han ganado una Liga, dos Europa League, una Copa del Rey y han llegado a dos finales de Champions. Su sello es la lucha. “Nunca nos rendimos”, dice siempre. Y ayer se vio.
Recuerdo una anécdota de 2014, tras ganar la Liga en el Camp Nou. Mientras los jugadores celebraban, Simeone recogía una botella del césped. “Esto es nuestro, hay que dejarlo limpio”, dijo. Ese carácter obsesivo lo ha trasladado al equipo. Otra vez, en 2016, tras perder la final de Champions ante el Real Madrid, se le vio animando a los suyos: “Duele, pero nos levantaremos”. Y así fue.
El Atlético de Simeone es sinónimo de resistencia. Ayer, con 4-2 en contra, muchos los daban por muertos. Pero el Cholo ajustó piezas, dio alas a sus suplentes y logró un empate que sabe a victoria. Esa capacidad de lucha es su legado. Los rojiblancos no ganan siempre, pero pelean hasta el final.
Curiosidades
- Goles a pares: Es el primer 4-4 entre Barcelona y Atlético en competición oficial desde 1951.
- Récord de Álvarez: Julián Álvarez marcó el gol más rápido de la Copa del Rey esta temporada, a los 50 segundos.
- Cubarsí, el joven héroe: Pau Cubarsí, con 18 años, se convirtió en el culé más joven en marcar al Atlético en un partido oficial.
- Simeone contra Barça: El Cholo ha dirigido 42 partidos ante el Barcelona, con 11 victorias, 13 empates y 18 derrotas.
- Hombre de remontadas: Bajo su mando, el Atlético ha remontado 28 partidos tras ir perdiendo por dos goles o más.
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