José Juan Romero, entrenador de la AD Ceuta, transformó este jueves la rueda de prensa previa al debut liguero ante el Andorra en una denuncia contundente de la crisis migratoria que atraviesa la ciudad autónoma. En lugar de centrarse en sistemas tácticos o fichajes, el técnico sevillano explotó ante los micrófonos y dejó una frase que resume el hartazgo: «Si fuera por mí, el Ceuta no jugaría en estos momentos».
Romero reconoció que le produce «vergüenza o pudor» hablar de fútbol mientras la ciudad vive una situación «muy fuerte». «Necesitamos hacer una reivindicación de lo que está pasando aquí. Es muy fuerte», advirtió. Pidió al club y a toda la sociedad ceutí «dar un golpe en la mesa» porque, según denunció, «más allá de nuestras fronteras poca cuenta se le echa». Mientras desde la Península se suceden visitas, declaraciones y promesas, en Ceuta las familias viven con miedo real.
El preparador puso rostro al desamparo cotidiano: «Sé de amigos que tienen a sus hijos que no quieren salir. Esto es más grave de lo que fuera se está transmitiendo y nadie hace nada». Insistió en que la dimensión de la crisis supera con creces lo que se cuenta fuera de la ciudad. Comparó la actual avalancha con la de 2021 y aseguró que «no tiene nada que ver» con lo que ocurre ahora. «No se están dando cuenta fuera de la verdadera dimensión de esto. Si esto hubiera pasado en otra ciudad española, seguro que las movilizaciones y lo que se hubiera liado hubiera sido mucho mayor», afirmó.
❌ «Si fuera por mí, EL CEUTA NO JUGARÍA».
ð»Es muy fuerte lo que está pasando aquí».
ð£️José Juán Romero, entrenador del Ceuta, ‘estalla’ por la situación de la ciudad. pic.twitter.com/WjbyDnDRPB
— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) August 13, 2026
La crisis también ha saltado al vestuario y al mercado de fichajes. Romero confirmó que varios jugadores se han echado atrás ante la inseguridad: «También a nivel profesional ha habido fichajes que han retrocedido». Durante la concentración de pretemporada en Montecastillo, algunos futbolistas tuvieron que regresar a Ceuta para acompañar a sus familias. El propio entrenador relató que su familia, que suele visitarlo en estas fechas, aún no ha viajado «por el miedo y la situación que estamos viviendo». Todo el equipo, dijo, está «tremendamente jodido» por lo que ocurre.
Pese a su indignación, Romero aceptó que el partido se disputará y que el Ceuta intentará ofrecer «un hilo de ilusión» a una población golpeada. Sin embargo, aclaró que no habrá alegría real «hasta que todo vuelva a la normalidad». «Cualquier cosa que no sea que esto vuelva a la normalidad, no hay alegría ninguna», sentenció.El técnico lamentó especialmente «la desidia de los que tienen que mandar» fuera de la ciudad y reclamó que Ceuta reciba la atención y la ayuda que merece. Recordó que la manifestación del domingo pasado no bastó y que, si no se escucha, «habrá que hacer otras cosas para que nos escuchen». Con su intervención, un hombre de fútbol ha levantado la voz para recordar lo que algunos despachos parecen olvidar: Ceuta también es España y la gravedad de lo que allí se vive supera con creces el relato que se transmite desde fuera.
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