El jefe de la policía de Los Ángeles pidió a la cantante que se hiciera un foto con él mientras ambos disfrutaban del partido de los Clippers.
Rihanna accedió a su petición pero, eufórica por el partido, acabó tirando al suelo el móvil del comisario que no volvió a encenderse jamás. Angustiada, la cantante acudió rápidamente al cajero para recompensarle con 25.000 dólares que quiso donar a los agentes caídos de Los Ángeles.
Además, el policía le pidió a la cantante que le firmara el inservible móvil para poder subartarlo con una buena causa:»Sorry <3 LAPD. Rihanna», escribió la cantante.
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