Cristiano Ronaldo y Arjen Robben, estrellas de sus respectivos equipos y dos jugadores llamados a resultar decisivos en el partido, cuajaron actuaciones muy lejos de su mejor nivel.
Explica Ramiro Aldunate en ‘Marca’ que el portugués tuvo menos protagonismo que en otras ocasiones. Le costó entrar en juego, aunque intentó asociarse con Benzema, el mejor de los merengues en ataque.
A pesar de su gris partido, Cristiano resultó decisivo en la consecución del gol merengue. El luso, que falló un mano a mano con Neuer, se redimió enseguida al asistir a Özil.
Poco más hizo el de Madeira, aparte de ejecutar faltas sin peligro, enfadarse cuando no le salía alguna acción individual y protestar las decisiones de Howard Webb.
Peor fue el partido de Arjen Robben. Prácticamente desaparecido en la primera parte, hubo que esperar a la segunda para ver su primer disparo a puerta. Una jugada típica del ex madridista. Arrancada por la derecha, recorte en la frontal y zurdazo que se fue alto.
Todo el protagonismo que hoy debía recaer en el extremo del Bayern, lo reclamó para sí Franck Ribéry. A diferencia de su compañero de equipo, fue el referente ofensivo de los bávaros y su hombre más peligroso.
Twitter:@ramiro_aldunate
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