Si atendiéramos a los cánones que marcan cualquier negociación ligeramente compleja en el fútbol actual, lo que hemos visto desde este lunes en Sevilla no atendería a ningún criterio que se precie: nada más confirmarse la marcha de Unai Emery al PSG, Jorge Sampaoli aparecía por Sevilla acompañado del director deportivo del equipo hispalense, Monchi, paseándose por las instalaciones del club mientras éste anunciaba a los cuatro vientos que iniciaba conversaciones con el ex seleccionador de Chile. Normalmente estas cosas se llevan con más discreción.
Si tan público es que el Sevilla pretende hacerse con el entrenador albiceleste, habría que dar por hecho que Sampaoli se sentará en el banquillo del Sánchez Pizjuán la próxima temporada, pero no. Todavía hay flecos que cubrir y además el argentino no es persona que decida rápido. Se está tomando un tiempo de reflexión, según los medios cercanos a la actualidad sevillista, al tiempo que surgen rumores que podrían explicar la tardanza que está habiendo en que estampe su firma en su nuevo contrato.
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