¿Miedo a Leo? Ninguno. El Clásico asoma las orejas en el horizonte y los ánimos se calientan.
Zidane está ante un oportunidad única. También la plantilla blanca. Descabalgar al Barcelona del campeonato de Liga es un caramelo en dulce que no se pone cada temporada a estas alturas de curso sobre la mesa.
En el Camp Nou no hay tres puntos en juego. Lo que el Real se juega en el Clásico es liquidar a un Barcelona tocado de muerte. Ganar sería meter a los culés en un problema del que difícilmente sabrán salir.
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