James Rodríguez ha vuelto. Así lo aseguran los distintos informes y noticias que circulan en torno al futbolista colombiano, que contra el Éibar
estuvo omnipresente el pasado sábado: marcó un gol, dio otro y estuvo presente en todas las jugadas de peligro del equipo blanco. El Real Madrid se alegra de tener de regreso a un hombre tan resolutivo como el de Cúcuta, que cuando está enchufado es uno de los futbolistas más incisivos, productivos y letales del mundo. Y justo en el momento más exigente de la temporada.
No juega demasiado, pero poco a poco se va convirtiendo en el jugador ‘número 12’ del equipo. Zidane tira de él cada vez más, y empieza a ser de los primeros en salir a jugar cada vez que hay un cambio o bien se realizan rotaciones. Y todo esto responde a un factor diferencial por parte del colombiano respecto a diciembre, fecha de su ‘rajada’ después del Mundial de Clubes que le hizo estar más fuera que dentro del equipo: se está matando a entrenar, ha perdido peso hasta estar fino (en su mejor forma de siempre, dicen) y ha abandonado todo pensamiento reivindicativo. Jugará cuando el míster lo diga, sin rechistar, y siempre dispuesto a ayudar.
Precisamente, un modelo de conducta que James ha aprendido de su máximo rival por un puesto en el sistema de rotaciones de la plantilla, Isco Alarcón.
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