Lille 1 - Real Madrid 0

Ancelotti, tras perder el Madrid ante el Lille: «No merecimos ni empatar»

En un mundo donde las excusas suelen ser moneda corriente tras una derrota, resulta refrescante escuchar a un entrenador asumir la responsabilidad sin paños calientes, sin justificaciones vacías.

Ancelotti, tras perder el Madrid ante el Lille: "No merecimos ni empatar"

La derrota del Real Madrid ante el Lille ha generado una autocrítica notable por parte de Ancelotti: «No merecimos empatar». Afirmó con honestidad, reconociendo que su equipo simplemente no estuvo a la altura del rival. Y esa es la clave del mensaje: no es la derrota en sí lo que preocupa al técnico, sino la forma en que se produjo.

El fútbol, como cualquier deporte, no se trata únicamente de ganar o perder. La derrota forma parte del juego, pero lo que debería inquietar a un equipo de élite como el Real Madrid es cuando la caída se acompaña de una mala sensación, de un bajo nivel de intensidad y creatividad.

Ancelotti dejó claro que la derrota fue merecida, no por falta de oportunidades al final del encuentro, sino porque su equipo no compitió con la energía y determinación necesarias desde el inicio.

¿Cómo es posible que un equipo de tanto talento «haya hecho todo bastante mal»? Esa es la pregunta que, con razón, preocupa tanto al técnico como a los aficionados.

Lo que parece haber quedado en evidencia en este encuentro es una desconexión entre los jugadores, una falta de agresividad y velocidad en la circulación del balón. Ancelotti lo dijo con claridad: «Nos ha costado crear, la presión fue lenta, con pocas ideas». En el fútbol moderno, donde el ritmo y la precisión son cruciales, un equipo que se mueve a un paso más lento que su rival queda expuesto. Y eso es justamente lo que le ocurrió al Madrid: un Lille más intenso, más preciso y, en definitiva, más motivado.

La autocrítica de Ancelotti también señala la necesidad de mejorar sin caer en la desesperación. Es un mensaje para sus jugadores, para el club y para los aficionados: no hay que tirar todo a la basura por una mala noche. Sin embargo, esta también es una advertencia. Los delanteros, dice, necesitan un juego más vertical, pero si el balón no llega con rapidez, todo se vuelve un problema. No es solo un mal partido, es un síntoma que debe ser abordado de inmediato.

Este tipo de derrotas pueden ser, como dijo Ancelotti, «golpes de atención». Y quizás eso es lo que necesita este Real Madrid en este momento. Un recordatorio de que el talento por sí solo no gana partidos, que la intensidad y la concentración son fundamentales en cada encuentro, y que un equipo como el Madrid no puede permitirse noches donde la sensación que queda es la de haber sido superados en todos los aspectos. Las derrotas son parte del juego, pero las lecciones que se extraen de ellas definen lo que viene después. Ahora, el reto para Ancelotti y su equipo es demostrar que han aprendido la lección antes del próximo partido.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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