Tancredo Rajoy Brey, sin demasiado respeto, tiene usted un morro que se lo pisa.
A ciertas edades a uno le puede parecer que ya lo ha visto todo, pero casi siempre, lo más impresentable puede estar a la vuelta de la esquina.
Que un gobernante que se presenta a unas elecciones, pierde 60 diputados, es considerado en todas las encuestas como el político peor valorado, nadie quiere aliarse con él, todos los que no dependemos de sus favores pensamos que debe retirarse y dejar paso a sus nuevas generaciones y a pesar de todo, gobernando “en funciones”, sin encomendarse a nadie, ni justificar nada, ni explicar sus actos a los pontevedreses, a los que dice querer tanto, condena a su ciudad a seguir ostentando el record nacional de pestilencia, cuando toda Pontevedra esperaba, ya con ansia, el fin de la concesión de celulosas, algo que también estaba en su programa, no deja de ser una canallada.
Consecuencia de ello la Corporación pontevedresa, por amplia mayoría, y con toda la razón del mundo, lo declara “persona non grata”.
Tomado el acuerdo, sus primeras impresiones manifestadas en los medios son de tristeza e inexplicables para él, pero de ahí no pasa en cuanto a sus explicaciones.
Pasan unas semanas y con ocasión de la renovación de la cúpula pepera en Pontevedra, emprende una ofensiva consistente en algo tan chungo como lo siguiente: Anuncia a bombo y platillo su visita a la ciudad, monta el tradicional besamanos del rebaño pepero y publica en los periódicos locales, Faro de Vigo incluido, una carta a toda página (¿con que dinero?) en la que lejos de disculparse o de explicarle a los pontevedreses su decisión, tratando de defender el acto de una nueva concesión a la pastera por otros 50 años, condenando con ello a una nueva generación a ser identificada como natural de una ciudad pestilente, se limita a una escenificación vergonzosa de un llanto urbi et orbe, culpando a una ciudad de su falta de gratitud y consideración hacia su persona, que tanto quiere a la ciudad, donde pasó su juventud, donde se casó, etc., mientras los pontevedreses siguen sin enterarse de los motivos por los cuales han sido, de nuevo, condenados por un personaje que dice quererlos tanto y que “ainda por riba”, les ningunea y les acusa de ingratitud.
Un morro que se lo pisa.
No, don Tancredo, plasma, plasta, caspa y casta, ese no es el camino. En democracia, eso de lo que usted no ha entendido nunca lo más mínimo, y hace además alarde de ello, las decisiones no solo se consultan, sino que se justifican, se explican, se comparten y sobre todo con los tuyos, con aquellos que en ti confían, con quienes no esperan tu traición. En su caso, a ultima hora, por la puerta de atrás y en silencio, instrumentalizó la puñalada trapera para luego escandalizarse de que esos que decía considerar suyos se revelen y le valoren finalmente como se merece. ¿Qué esperaba?. No todo el mundo es tonto, del todo, ni ha de rendirle pastoril pleitesía.
De todas formas esto no es un asunto de desamor, ingratitud, o de letra y música de un corrido mejicano, aquí hay mucho más detrás, o al menos lo parece.
Una empresa de celulosa, a quien en los próximos dos años le caduca la concesión, denunciada por todos, PP incluido, justo dos meses antes de que el partido de Rajoy pierda la posibilidad de gobernar de nuevo por mayoría absoluta y por tanto tomar por su cuenta este tipo de decisiones, contrata como consejera a Isabel Tocino, ex ministra del ramo de que se trata, pepera, perfectamente relacionada con el clan Rajoy y “experta” en celulosas, como todo el mundo sabe, para a la primera de cambio conseguir de Rajoy y su equipo de gobernantes funcionales, o en funciones si se prefiere, el chollo del siglo para una empresa que ya lo daba todo por perdido ¡50 años más de contaminación, y prorrogables!.
Será una cuestión personal, pero yo no me creo para nada que algo haya dejado de oler mal en celulosas, peor que antes, y de nada vale darlo por hecho sin más, es preciso investigarlo y hacerlo a fondo, pues no tiene el menor sentido esta actuación de un político que se va, de un partido que ya no va a disponer de mayoría absoluta, y de hacérselo, con dos años de antelación, a su ciudad a la que dice querer tanto, si detrás no hay algo muy gordo, o al menos eso es lo lógico pensar en un partido, en un país, y en una situación política tan dada a este tipo de “sorpresas”, con currículo abundante sobre el particular.
Por supuesto, lo que ya no cuela es la sempiterna disculpa de que todo vale en pos del mantenimiento de ciertos puestos de trabajo. No es creíble, y menos en un personaje que nos ha tenido años sin moverse, en la política de que el tiempo todo lo soluciona, de que el secreto está en la inmovilidad, en la política de los tres monitos (ni oir, ni ver, ni hablar), cuando, de la noche a la mañana, con la velocidad del rayo, sin encomendarse a nadie y en contra incluso del programa de su propio partido, en la que dice ser su ciudad, tomar una de las peores decisiones que ésta ha tenido que sufrir debiendo, además, hacerlo en silencio.
No señor Rajoy, no llega con seguir sin dar explicaciones, haciéndose la víctima y llorando desconsoladamente el desagradecimiento de los suyos, es preciso investigar a fondo, es preciso que quienes le declararon persona non grata, sigan adelante, que todos sepamos hasta el último detalle el proceso de la prorroga de concesión a una empresa de la que, no hace ni dos días, la Unión Europea acaba de hacer responsable de nuevo de la contaminación ilegal existente en la ría de su querida Pontevedra.
Los españoles le valoran en todas las encuestas como el peor líder político de nuestro Parlamento. Los pontevedreses le declaran persona non grata. En su partido todos los jóvenes, y algunos no tan jóvenes, le quieren fuera. En la provincia de Pontevedra, tras cargarse al PP de Vigo por inanición, ¿qué le falta?.
Por su encasillamiento en no dejar la poltrona, no se llega a un pacto lógico de gobierno con PSOE y Ciudadanos, lo que habremos de pagar todos los españoles seguramente a un precio de ruina. En Europa sigue usted necesitando de “carabina” para que alguien lo entienda. En España tiene aburrido a todo el personal con su política inmovilista y decimonónica, etc.
¡Váyase Sr. Rajoy!, pero, a poder ser, lo mas alejado posible de Pontevedra.
Y los pontevedreses, esos desagradecidos, ingratos, e indignos de los favores del papaito que tanto les quiere, ¡Investiguen, por favor, investiguen!.
Home