Red Eléctrica acaba de reconocer algo muy importante: el sistema necesita otros 607 millones de euros adicionales para evitar problemas de tensión, oscilaciones y riesgos derivados del enorme crecimiento de la energía solar en España.
Y esto cambia completamente el debate sobre la transición energética. Porque el problema ya no es únicamente generar energía renovable. El problema es conseguir que toda la red eléctrica sea capaz de soportarla sin perder estabilidad. La red española fue diseñada durante décadas para un sistema energético tradicional, mucho más previsible y estable.
Pero ahora tiene que absorber una entrada masiva de renovables intermitentes, especialmente solar, y la infraestructura empieza a mostrar limitaciones importantes.
Después del gran apagón y de los problemas detectados en el sistema eléctrico, Red Eléctrica y el Gobierno están acelerando inversiones urgentes para reforzar el control dinámico, la estabilidad y la capacidad de respuesta de toda la red. Porque instalar placas solares no es suficiente.
También hacen falta nuevas redes, sistemas de almacenamiento, compensadores eléctricos, infraestructuras de respaldo y enormes inversiones técnicas para evitar tensiones y posibles fallos del sistema. Y eso tiene un coste gigantesco. La transición energética no consiste solo en producir energía verde. Consiste en transformar completamente el sistema eléctrico de un país entero sin provocar problemas de suministro o inestabilidad. El problema ya no es generar electricidad. El verdadero problema es que la red sea capaz de soportarla.
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