El subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, ha insistido este miércoles en la necesidad de ajustar la capacidad del sistema financiero europeo y ha reclamado a las autoridades involucradas que acompañen a las entidades en este proceso con el fin de que se produzca «de la manera más ordenada posible», al tiempo que ha abogado por una revisión del negocio bancario y de la capacidad de generar recursos para mantener la estabilidad y solvencia.
Según el informe ‘La Unión Bancaria, suma y sigue’, elaborado por PwC, la banca europea debe afrontar el reto de aumentar su rentabilidad en un contexto de tipos de interés próximos a cero y ante la llegada de nuevas exigencias regulatorias, además de atender al impacto que tendrá en el negocio tradicional la aparición de las nuevas tecnologías.
El estudio pone de manifiesto que las principales tareas pendientes de la Unión Bancaria para los próximos años pasarán por tener una legislación homogénea y consistente, así como coordinar los centros de decisión en Fráncfort y Bruselas. A ello se une la necesidad de completar el proceso, ya que aún está pendiente la creación de un Sistema Europeo de Garantía de Depósitos o la revisión del procedimiento de recapitallización directa de los bancos a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad. El informe también apunta a la necesidad de trabajar para evitar la discriminación entre el sistema bancario formal y la banca en la sombra. «La solución a este problema es compleja y desborda los límites de la Unión Bancaria, pero un primer paso en la dirección correcta sería tomar consciencia de la importancia sistémica de la banca en la sombra, cuyo volumen se estima en más de 70 billones de dólares», apunta. AMALGAMA DE REGULACIONEl director de Relación con Supervisores y Reguladores de Banco Santander, José Manuel Campa, ha señalado que los retos en el corto plazo de la Unión Bancaria pasan por la comunicación y la predicibilidad, conocer cuál es la situación de medio plazo en la supervisión de la Unión Europea, la diferenciación entre las entidades y la expectativa de tiempo y la flexibilidad que se le da a los bancos para alcanzar el modelo objetivo.
Campa ha hecho un repaso por el tiempo que se ha tardado en construir la Unión Bancaria y ha señalado que, en general, ha sido positiva para la banca española, pero ha advertido de que, en materia de supervisión, pese al progreso, «hay un gran trabajo por delante de homogeneización y estandarización». Desde su punto de vista, la Unión Bancaria es «un amalgama de regulación bancaria» y ha apuntado como reto para el próximo año y medio o dos años ajustar la interacción entre la resolución y la supervisión. Finalmente, en cuanto a las nuevas normas de absorción de pérdidas y requerimientos de capital –TLAC y MREL–, Campa ha afirmado que, a su juicio, «no son buenas noticias para la banca española». «Es algo que hay que ver cómo se aplica en los próximos meses. La banca tiene que ir con su ataúd a cuestas, pero el ataúd es más grande para unas entidades que para otras», ha subrayado.Más en Bolsa
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