La actividad económica en América Latina se contraerá en 2016 por segundo año consecutivo a causa del aumento de la volatilidad de los mercados financieros, un nuevo descenso en el precio de las materias primas y la debilidad de la demanda externa, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) que ha revisado a la baja, hasta el -0,5%, el crecimiento del PIB de la región, por lo que encadenará dos años de crecimiento negativo por primera vez desde la crisis de la deuda de 1982-83.
China continúa siendo el destino de entre el 15% y 25% de las exportaciones de Brasil, Chile, Perú, Uruguay y Venezuela, por lo que la desaceleración del sector manufacturero del gigante asiático ha reducido la demanda de exportaciones provenientes de América del Sur, aumentando el nivel de vulnerabilidad de las empresas latinoamericanas.
Además, el actual escenario económico, junto al ritmo de depreciación de la moneda y el aumento de los diferenciales de bonos soberanos, también han contribuido a incrementar el riesgo corporativo en el continente americano, por lo que el FMI subraya «la importancia» de contar con marcos de política sólidos y seguir «muy de cerca» los riesgos del sector empresarial. Asimismo, considera «necesario» mejorar la eficiencia de la inversión pública en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe con el objetivo de modernizar la «deficiente» red de infraestructuras que ha lastrado tradicionalmente el crecimiento de la de la región. Respecto a política monetaria, el FMI recomienda mantener una política monetaria acomodaticia en los países donde los bancos centrales gozan de credibilidad sólida y el traspaso de los ajustes del tipo de cambio a la inflación es limitado, mientras que en los países en donde las expectativas inflacionarias aumentan en el medio plazo los bancos centrales deberían «preservar su credibilidad». Si no se resuelven estos desafíos, los pronósticos apuntan a que el crecimiento en America Latina y el Caribe se mantendrá por debajo de las tendencias históricas. En su perspectiva global, la institución con sede en Washington advierte de que si la desaceleración China y el reequilibramiento de su actividad, junto a los débiles precios del petróleo y la transición liderada por Estados Unidos hacia unos tipos de interés positivos, no se afrontan con éxito, el crecimiento mundial podría seguir debilitándose, como ya advirtió en su informe sobre la perspectiva económica mundial.Más en Bolsa
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