Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea quiere que el Gobierno adopte todas las medidas necesarias para evitar que la absorción del banco Popular por parte del Banco Santander provoque despidos y cierre de oficinas en municipios y áreas urbanas con «insuficiencia de servicios bancarios».
Para ello, el grupo confederal ha registrado en el Congreso una proposición no de ley, para su debate en la Comisión de Economía, Industria y Competitividad, en la que le recuerdan que, a pesar de asegurar en su día que el rescate bancario no tendría coste alguno para el contribuyente, tanto el Santander como el Popular se han beneficiado de ayudas a través de créditos fiscales.Asimismo, también destaca la delicada posición que queda una de las filiales del Popular, el Banco Pastor, también absorbida en el proceso, que conservaba marca y estructura a pesar de estar integrada desde 2011. Díaz destaca que en Galicia esta entidad es la segunda por número de clientes, cuotas de depósitos, créditos y número de empleados.
Asimismo, el grupo confederal ha registrado una solicitud de comparecencia para que el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, acuda al Congreso para acabar con la «estrategia de silencio» que, denuncian, adoptó el Gobierno y secundó el propio Linde.
La iniciativa, firmada por diputados de todos los grupos representados en la coalición parlamentaria –Alberto Garzón (IU), Josep Vendrell (En Comú), Alberto Montero (Podemos), la propia Yolanda Díaz (En Marea) y Rosa Martínez (Equo)– denuncia que el gobernador se escudó en el Senado, horas antes de conocerse la absorción, diciendo no estar «preparado» para hablar del asunto: «No puedo decir nada sobre eso, no es el momento, no vengo preparado», dijo. «Dado que un día antes de la quiebra del Banco Popular y su compra por el Banco Santander el gobernador del Banco de España declaró en el Senado no estar preparado, para responder sobre la situación de la entidad en dificultades, solicitamos a las vista de los últimos acontecimientos su comparecencia en esta Cámara», señalan. Esta «estrategia de silencio», apostillan desde IU, pasaba por «lavarse las manos y que la solución final dependiera en todo momento de instancias europeas, a través de la Junta de Resolución Unica y del Banco Central Europeo».Más en Bolsa
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