Los precios de la energía subieron un 1,3% en el mes de agosto, liderados por el carbón (14,1%) y el gas natural (36,5%). Los precios de otras materias primas no sufrieron tantos movimientos, con los alimentos un 1,6% a la baja, liderados por el -4,5% del grano; los fertilizantes un 1,5% abajo; o los metales industriales un 3,7% arriba, liderados por el zinc (15,5%) y el cobre (5,5%) y el plomo (4,4%); con los metales preciosos un 2,1% al alza.
Si nos quedamos con estos datos, los mercados de materias primas están al alza, al menos en el corto plazo. Esa sería la estrategia seguir en el trading: alcistas en las materias primas a corto plazo. Pero no sacaríamos partido del trading en materias primas si nos quedamos solo en el plazo más inmediato.
Estamos en un super ciclo de materias primas
Para algunos expertos estamos viviendo un super ciclo en las materias primas. Este ciclo se inició tras la recuperación económica global que ha seguido a la pandemia por la Covid-19 y en la que se han producido varios cuellos de botella (menos oferta que demanda) ante la falta de inversiones durante 2020.
En 2022 es cierto que la ocupación de Ucrania por parte de Rusia y las consecuentes sanciones a Moscú ha interrumpido la producción y el comercio de materias primas desde los países en conflicto. Y eso ha generado precios al alza en muchas materias primas que se exportaban desde Ucrania y Rusia. Eran los cereales, el petróleo, el gas, algunos metales industriales y los fertilizantes.
Pero no es menos cierto que la economía mundial ya chocaba con dos grandes problemas previos ajenos a la guerra: la transición energética y el cambio climático. De la importancia de este último caso dan fe las inundaciones en Pakistán o los incendios en Europa de este verano, por poner solo dos ejemplos.
Los expertos advierten que los eventos de meteorología extremos serán cada vez más comunes y afectan a la producción de muchas materias primas, no solo a las agrícolas. Por ejemplo, se espera otra temporada de huracanes complicada en el Atlántico. Y es allí donde se encuentran algunas de las mayores refinerías de EE.UU. Un huracán en el Golfo de México parará la producción de combustible.
Por otro lado, la transición energética, que pretende minimizar los peores efectos del cambio climático está alterando los modelos de producción y consumo de muchas materias primas. Mucho se está hablando de la energía nuclear y de si debe ser o no considerada como energía verde, ahora que la generación de electricidad por gas se complica en el Norte de Europa.
La demanda de combustibles fósiles se espera que se mantenga o reduzca en las próximas décadas, mientras que la demanda de metales es probable que suba debido a la necesidad de ellos para la transición energética hacia las energías renovables.
Y sin olvidar tampoco que las interrupciones por la Covid-19 y la guerra en Ucrania han elevado el proteccionismo de algunos estados sobre la seguridad energética nacional.
Los mercados de materias primas están en plena transformación
Un reciente estudio del Banco Mundial afirma que los mercados de las materias primas están en transformación, con grandes cambios en el tamaño y la localización de la producción y el consumo.
Pero también que estos mercados son muy heterogéneos en términos de sus impulsores y comportamientos de precios. Por ejemplo, la demanda de energía y metales está mucho más vinculada con el crecimiento económico que la demanda agrícola. O la demanda de materias primas es menor cuanto mayor es la renta de un país.
Por último, siempre hablando del trading en materias primas, los shocks en los precios de las commodities tienen efectos asimétricos en los exportadores porque reflejan la estructura de sus economías.
Por ejemplo, los exportadores de petróleo tienden a ser economías menos diversificadas que los países exportadores de metales o materias primas agrícolas. Esto les convierte en vulnerables a los precios del petróleo, mucho más de lo que otros países lo son de sus materias primas.
Y, en lo que afecta al trading en materias primas, situaciones como la provocada por Rusia en Ucrania impulsan cambios políticos dirigidos a proteger a los consumidores o a los productores. En el caso del conflicto bélico en Europa, ha habido bajadas en los impuestos o subvenciones sobre los combustibles, así como la utilización de parte de las reservas estratégicas.
Por no hablar del repunte de la inflación y las consecuentes subidas de tipos en las principales economías del mundo.
En conclusión, las materias primas están en un momento alcista, pero no tanto por la guerra en Ucrania, como por la mayor demanda global, el cambio climático y la transición energética para prevenir las consecuencias de este cambio climático. Todo ello lleva a pensar que podemos estar viviendo un super ciclo de las materias primas.
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