El nuevo SUV compacto de Mercedes-Benz es probablemente el modelo que menos parece un crossover de todos sus rivales, y es que el hecho de haber llegado el último al segmento de moda lo quiere suplir con un enfoque muy especializado que prima un comportamiento asfáltico casi de compacto normal, como su hermano el Clase A, con el que muchos legos en la materia confundirán. En sus 4,4m de largo condensa las necesidades que los clientes han ido aflorando con cada uno de los modelos que no paran de salir, y con ello se posiciona un poco más largo que el Clase A pero más corto que el CLA. El maletero, con 421 litros, también crece respecto al compacto en 80 litros y se coloca en un a mitad de camino entre sus principales rivales, el Audi Q3 y el BMW X1.
El GLA amplía la gama de 4×4 de la compañía de la estrella que hasta el momento estaba formada por el GLK, el ML, el GL y el Clase G y se convierte en el cuarto representante de un total de cinco nuevos modelos de la corporación de los últimos años. Con una superficie acristalada baja que se combina con una carrocería elevada y unos pasos de rueda y un frontal prominentes, la silueta es muy musculosa e impactante, mientras que el paragolpes delantero tiene rejillas con efecto de rombos por delante de las aperturas de refrigeración.
El GLA contará en el momento de su lanzamiento con una gama de motorizaciones de gasolina formada por versiones de 1.6 y 2.0 litros, que desarrollarán potencias de entre 156 y 211CV, mientras que la oferta diésel estará compuesta por dos variantes del bloque 2,2 GDI, con potencias de 136 y 170CV. Todas las mecánicas de este todoterreno compacto equipan el sistema de parada y arranque de serie y están asociadas de serie a una caja de cambios manual de seis marchas, aunque como opción pueden utilizar una transmisión automática de doble embrague y 7 velocidades.

El GLA 200 CDI acelera de 0-100 km/h en 10 segundos y obtiene un consumo medio de sólo 4.3 litros/100 km, gracias a un coeficiente aerodinámico de 0,29Cx récord del segmento o sistemas como el Start&Stop. Los motores diésel equipados con cambio manual además cuentan con unas emisiones de CO2 por debajo de los 120 g/km, por lo que están exentos de pagar el Impuesto de Matriculación en España. Para los conductores más extremos la llegada del GLA AMG con su explosivo motor de 360CV será el súmmum del goce.
La tracción 4Matic puede solicitarse opcionalmente, para las versiones diésel y gasolina más potentes y será de serie en el AMG. Su precio es de 2.500 euros e incluye un “paquete offroad” compuesto por un control de descensos y un programa electrónico específico para circular campo a través, que modula el cambio de marchas, la unidad de gestión del motor, el ABS y el control de tracción.
El habitáculo es calcado al del Clase A, con todo lo bueno y lo malo que ello implica. Fresco y moderno, la habitabilidad no será para tirar cohetes. El Mercedes GLA puede contar con una amplia variedad de sistemas de asistencia a la conducción entre los que se encuentran el control de descenso en pendientes (para las versiones que se combinan con la tracción integral), así como el Collision Prevention Assist, de frenada automática ante un obstáculo en caso de que el conductor no reaccione. Su precio parte de los 28.200 euros con financiación y Plan Pive 5, y se pone a la venta el 13 de marzo.

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