Tanto el Hyundai como el Peugeot sacan partido de la eficiencia de estos motores de bajas emisiones para conseguir consumos urbanos muy comedidos y sorprendentes cuando tenemos que utilizarlos en autopistas y autovías, así que estos pequeños urbanitas han dado la cara como coches mucho más funcionales de lo que a priori pudiera parecer. Las dos marcas han optado por salir con una gama de dos motores de gasolina enfocados a cubrir las necesidades de todos los conductores, siempre y cuando no vayan a exigirles demasiados esfuerzos.
En su versión más básica, el i10 viene con un motor de un litro tricilíndrico que desarrolla 66cv y en la más elevada, con un 1.2 de cuatro cilindros y 87cv, ambos asociados a un cambio manual de cinco velocidades. En el caso del 108, tenemos como versión más básica un interesante motor tricilíndrico de un litro y 68cv asociado a un cambio secuencial y con tecnología stop&start; y, en su versión más potente, otro enérgico motor de tres cilindros de 82cv y transmisión manual de cinco velocidades.
Estética exterior e interior
En el diseño, han optado por cuidar hasta el último detalle en sus modelos más urbanos. Ambos rondan los tres metros y medio de largo –aunque el i10 se acerca m alo s3,70 y el 108 se queda en 3,47 ros y medio de largo –aunque el i10 se acerca mñas aás a los 3,70 y el 108 se queda en unos brevísimos 3,47– y las pequeñas diferencias se acaban traduciendo en la práctica, sobre todo, en el mayor espacio en el maletero del coreano (que supera los 250 litros frente a los poco menos de 200 que encontramos en el 108). En cualquier caso, las dimensiones de uno y otro dan paso a habitáculos amplios en los que caben sin dificultad cuatro personas de talla media.
El diseño de la carrocería es de líneas suaves en las que se enmarcan parrillas con personalidad propia, aspecto en el que el Peugeot 108 intenta destacarse del resto haciendo gala de numerosos detalles que lo hacen más exclusivo. Hablamos de grupos ópticos con muy estudiados, con una estética muy particular tanto de día como de noche, y de cromados en la rejilla delantera, retrovisores, ventanillas y alrededor de las luces antiniebla; lo que dota al conjunto de cierto encanto y armonía estética. Ambos modelos utilizan guías luminosas LED de conducción diurna, aunque en el modelo francés tienen un aspecto más continuo e integrado.
Si hablamos de las posibilidades de personalización, y a pesar de que la marca coreana ha mejorado muchísimo el diseño de sus últimos modelos, podemos comprobar cómo la marca francesa vuelve a demostrar su gusto por la estética y la personalización de sus coches. El 108 viene en ocho colores, con seis temas de personalización diferentes y tres acabados, con extras entre los que se incluyen, por ejemplo, el techo solar eléctrico con el que contaba la unidad que pudimos probar.
El Hyundai i10 ha buscado un aspecto más funcional y continuista con el resto del portfolio de la marca coreana que diferente desde el punto de vista estético, y esto se refleja, sobre todo, en detalles como los intermitentes integrados en los retrovisores o en las molduras plásticas que acompañan a las puertas, y que, a buen seguro, evitarán más de un disgusto a sus propietarios.
Si saltamos al interior, podemos comprobar cómo las dos marcas se han preocupado por prestar atención a todos aquellos detalles que pueden hacer la vida más cómoda al conductor. El diseño del urbano coreano es más parco y sobrio. Menos instrumentación y menos adornos. Lo que no necesariamente tiene que ser peor. Los plásticos utilizados son de calidad y combinados con la tapicería bicolor crean un efecto muy armonioso. Existen múltiples huecos para colocar objetos y luces de cortesía en lugares poco frecuentes como la guantera. Encontramos también el habitual volante multifunción de la marca y una agradable retroiluminación blancoazulada en los relojes de la consola.
El Peugeot, en cambio, ha optado por más viveza y dinamismo en el interior, con toques más juveniles que se traducen plásticos con acabado brillante de colores vivos (aunque también los podemos encontrar en negro) en los que está por ver cómo afecta el paso del tiempo. La gran protagonista es la gran pantalla multifunción de siete pulgadas desde la que se puede controlar el smartphone, dar salida a la cámara de visión trasera en los aparcamientos o recibir información precisa sobre nuestra conducción.
Además, tenemos al alcance más opciones de personalización que en el caso del i10, con varios tejidos y acabados en función de la versión que acabemos eligiendo. El puesto de conducción es cómodo y la consola, funcional, con retroiluminación anaranjada. Otra de las diferencias que encontramos entre los dos modelos está en los asientos, que el caso del Peugeot 108 tienen un carácter más deportivo, al estar construidos en una sola pieza. Veremos más adelante cómo todos esos detalles importan, impactando decisivamente en el bajo peso de un coche que puede de este modo sacar el máximo rendimiento a sus mecánicas.
En general, y como ya avanzábamos al comienzo de esta comparativa, el habitáculo del i10 da la sensación de ser más espacioso, algo que se corresponde con las más generosas medidas del vehículo; no por ello el 108 se muestra menos cómodo o da la sensación de ser mucho más angosto. En ambos vehículos, cuatro ocupantes de talla media no lo pasarán mal en ningún caso. Aunque, si hablamos de maletero, veremos que el Hyundai nos aporta casi 60 litros más de capacidad máxima (252 en total), algo que tendrá que tenerse en cuenta en el caso de que vayamos a cargar frecuentemente bultos o necesitemos espacio adicional para pequeñas escapadas de fin de semana. En ambos coches, la mecánica para abatir asientos y ampliar el maletero es tremendamente sencilla y funcional.
Comportamiento en carretera
Nos centraremos más en esta parte de la comparativa en las mecánicas más potentes de los dos vehículos, que son las que hemos podido probar en profundidad y tanto en entornos urbanos como en carretera. Sin duda, los motores de 66cv (i10) y 68cv (108) son más que suficientes para un uso urbano puro. Ahí es donde el cambio automático ETG5 del Peugeot y la tecnología stop&start marcan la diferencia más grande entre los dos vehículos. La propuesta francesa nos trae mayor comodidad y eficiencia, pero la coreana no desmerece con un motor igualmente elástico que se muestra más que sobrado para abordar los desplazamientos diarios más habituales en cualquier ciudad.
Cuando subimos el escalón de potencia en las mecánicas es cuando las cosas empiezan a ponerse más interesantes. El i10 nos trae a priori el motor más potente –con cuatro cilindros y 87cv– que se comporta con muchísima suavidad. Evidentemente, nos da más alternativas de conducción que la mecánica más básica, pero no dejamos de tener nunca la sensación de que nos falta algo de punch en la carretera. La suavidad está muy bien, sobre todo cuando va acompañada de cifras excelentes de consumo, pero nos gustaría ver en ocasiones algo más de nervio en este motor. Que efectivamente, se muestra menos brioso que el del 108, pero que también tiene unos niveles de sonoridad en el habitáculo notablemente más bajos que los de su homólogo francés.
Y es que esa pequeña joya de tres cilindros y 82cv, conocida comercialmente como PureTech VTi, es toda una revelación en el segmento. Sobre todo, cuando los ingenieros de la marca del león han conseguido colocarlo en un vehículo que sobrepasa por poco los 850 kilos (casi 200 menos que el i10). Y es esa simbiosis entre ligereza y motor lo que nos da un comportamiento dinámico que nos lleva mucho más allá de lo que nos cantan los números en el papel.
Estamos ante un coche brioso, con respuesta, que se puede mover perfectamente en todo tipo de desplazamientos siempre y cuando estemos dispuestos a conducir a un régimen elevado de revoluciones, que es lo que nos estará pidiendo casi siempre esta motorización. Es por ello que podemos afirmar que este modelo es quizá el ´menos urbano´ de los analizados, si atendemos sólo al rendimiento que podemos sacar a lo que se esconde debajo del capó. Pero más allá de esa demostración de nervio, tenemos que renunciar también a cosas. Muchos pueden estar pensando a estas alturas en el consumo (y no. Hemos consumido con esta unidad los mismos 6 litros que nos arrojó la versión más potente de la marca coreana). El confort de marcha se ve afectado, sobre todo, por la sonoridad del habitáculo en cuanto el cuentarrevoluciones sobrepasa las 3.500 vueltas (algo recomendable para sacar lo mejor de esta mecánica).
Así que, en conclusión, si buscamos suavidad en el manejo y un habitáculo más insonorizado, el i10 es nuestra primera opción; si por el contrario queremos un comportamiento algo más deportivo, a costa de menor suavidad en la conducción y mayor sonoridad en el habitáculo, el 108 es la respuesta que estamos buscando.
En resumen
Tanto el Hyundai i10 como el Peugeot 108 son coches capaces de cumplir a la perfección con la misión de comportarse como vehículos ágiles en la ciudad sin que eso los límite para buscar de vez en cuando un poco de oxígeno en fuera de ella.
Motores de consumo contenido, diseño muy cuidado tanto del exterior como del interior y todo el equipamiento de seguridad necesario hoy en día (ambos cuentan con ABS, control de estabilidad, detección de baja presión en los neumáticos y sistemas de ayuda al arranque en pendiente). Casi como curiosidad podemos decir que, mientras que el i10 incorpora sensores de aparcamiento trasero, el 108 incorpora una cámara; opción esta reservada hasta ahora para vehículos de mucho mayor tamaño y empaque. A cambio, mientras que el i10 cuenta con control de velocidad de crucero y limitador, en el 108 sólo encontramos la posibilidad de incorporar el limitador de velocidad como opción, sin posibilidad de añadir el control de crucero.
En definitiva, tanto Hyundai como Peugeot han puesto en la carretera dos urbanos con capacidad para competir con solvencia en un segmento que cada vez cuenta con más demanda. Los precios de los dos modelos de ambas marcas están en catálogo por encima de los 11.500 euros. No son, ni mucho menos, las opciones más baratas –entre las que hoy se encuentran el Chevrolet Spark, el Skoda Citigo o el Fiat Panda–, pero es justo reconocer que, en líneas generales son coches que aportan más cosas que aquellos que se encuentran un escalón por debajo en precio.
Por tanto, para quien busque un vehículo urbano funcional, seguro, con un interior espacioso y un maletero bastante por encima de la media del segmento, el Hyundai i10 es una muy buena opción a considerar.
En cambio, los interesados en un coche más sofisticado, con múltiples opciones de personalización y detalles exclusivos en el segmento, sin renunciar por ello a mecánicas innovadoras, de consumo contenido y capaces de sacar al vehículo de la ciudad, tienen en el Peugeot 108 una opción muy solvente. Tanto con uno como con otro, lo que es seguro, es que es muy difícil equivocarse.
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