La sorpresa que se llevó Ian Brightmore, un inspector de sanidad del condado de West Sussex (Inglaterra), no es quizás nada comparable con la que algunos tendrán al enterarse que, tras el descubrimiento que nos ocupa, al responsable no se le ha hecho nada y sigue con su negocio viento en popa.
INSPECCIÓN RUTINARIA
Y es que el primero se encontaba en una inspección rutinaria en un restaurante de dicha ciudad cuando, de repente, se encontró con un león.
El animal no campaba a sus anchas por el lugar, sino que estaba cadáver en el arcón frigorífico de al cocina, según da cuenta ‘Daily Mirror‘.
El cuerpo del animal se encontraba junto al resto de comida que se sirve, y el dueño del establecimiento, del cual no ha trascendido el nombre, se excusó afirmando que un zoo cercano le había cedido al león para alimentar a sus perros.
El inspector aseguró que
«como el león estaba en un lugar de almacenamiento de alimentos para consumo humano, se tuvieron que tomar medidas».
Finalmente, al hostelero se le permitió continuar con su actividad puesto que esa fue la única infracción que cometió: tener un león en el congelador.
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