El Gobierno no someterá a referéndum el Acuerdo sobre el Comercio Internacional de Servicios (TiSA, por sus siglas en inglés) que medio centenar de estados –incluidos los de la UE a través de la Comisión Europea– están negociando, ya que considera que el procedimiento de negociación y conclusión del tratado «ofrece suficientes garantías de legitimidad democrática de las decisiones».
Así lo señala en respuesta al portavoz económico de Amaiur en el Congreso, Rafael Larreina, quien preguntó por escrito acerca del papel de España en estas negociaciones que, teme, acaben suponiendo un «nuevo recorte ilegítimo de soberanía» e impulse una «hiperliberalización» del flujo internacional de información de datos personales.En su respuesta, que recoge Europa Press, el Ejecutivo recuerda asimismo que «existe un segundo control» ya que el acuerdo «deberá obtener el visto bueno» de la Eurocámara, así como la ratificación de los parlamentos de los estados miembros en relación con las competencias nacionales que puedan verse afectadas, lo que a su juicio «garantiza la defensa de los intereses de la ciudadanía y el modelo europeo de bienestar».
Para garantizar que el acuerdo recoge las aspiraciones de la sociedad civil, el Ministerio de Economía mantiene también un «diálogo abierto» con diferentes colectivos mediante comisiones consultivas, continúa la respuesta parlamentaria.
En cualquier caso, el Ejecutivo recuerda que el régimen económico español es «relativamente abierto al comercio de servicios», algo que «no modificará» TiSA, que sólo «reflejará ese nivel de apertura» sin afectar a la legislación nacional y únicamente «comprometiendo que no se introducirán medidas más restrictivas en el futuro salvo en determinados sectores sensibles». Esto permitirá «eliminar barreras a las exportaciones de servicios», lo que redundará en un beneficio económico para un país en el que este sector «juega un papel relevante en la competitividad exterior», como es el caso español. De ahí la posición «favorable» del Ejecutivo a una «mayor liberalización» en este tipo de intercambios. «La firma de este acuerdo podrá fomentar las exportaciones españolas de servicios, apuntalar la recuperación económica y crear empleo en el sector servicios. Además, fomentará la competencia y con ello las ganancias de productividad. En ningún caso supondrá restricciones de soberanía ciudadana», asegura a renglón seguido. Con respecto a la preocupación específica sobre la protección de datos personales, el Gobierno explica que el futuro Reglamento Europeo será de aplicación a «cualquier tratamiento realizado fuera del espacio comunitario que consista en una oferta de bienes o servicios a personas residentes en la UE o el seguimiento de los datos personales de las personas comunitarias».Más en Empresas
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