La Comisión de Economía del Congreso ha aprobado este miércoles, con el respaldo de todos los grupos salvo el PP, una nueva iniciativa con medidas de lucha contra el fraude fiscal entre las que se cuenta la exigencia de promover a nivel internacional un registro público de todos los beneficiarios reales y últimos de empresas radicadas en paraísos fiscales.
La propuesta, planteada por el PSOE, ha sido incorporada a una iniciativa de Podemos para reclamar un Plan Integral de Lucha contra el Fraude Fiscal en el que finalmente la formación morada no ha incluido ni la posibilidad de que los inspectores tributarios actúen de incógnito ni la de pagar a los ‘chivatos’ que den información confidencial que permita aflorar casos de fraude.Por otra parte, la Cámara Baja quiere que se apruebe de una vez un estatuto para la Agencia Tributaria (AEAT) que garantice su «independencia, neutralidad y profesionalidad» y que «erradique el uso partidario» de esta institución y permita «evitar injerencias políticas» a la par que se garantiza la «lealtad institucional» con otras administraciones.
Además, la Comisión de Economía ve necesario generar métodos de «coordinación e integración de información coordinada y en red» de las agencias tributarias del país, así como controlar de forma «exhaustiva» las sociedades patrimoniales y las entidades que incrementan sus reservas «indefinidamente» sin repartir dividendos y declarando pérdidas continuadas.
En el mismo sentido, tanto la Agencia como la Intervención General del Estado deberán centrarse a corto y medio plazo en combatir el fraude fiscal y el blanqueo de capitales, así como en controlar el gasto público y de las subvenciones destinados a grandes empresas y fortunas. En esta línea, la propuesta reclama revisar la fiscalidad de algunos tipos de sociedad que resultan opacas al control, tales como las Socimis o las sociedades de capital riesgo, así como eliminar las entidades de tenencia de valores extranjeros (ETVE)En la misma línea, habría que repensar la fiscalidad de las Sicav –controlar el número real y efectivo de socios, limitar el porcentaje máximo de participación o fijando un tiempo máximo de permanencia para las plusvalías acumuladas, entre otras cosas– así como dar a la Agencia Tributaria las competencias de control y poner en marcha un plan especial para «comprobar» las situaciones fraudulentas que se observan actualmente. La propuesta original de Podemos pedía regularizar estos casos.
BAJAR EL UMBRAL DEL DELITOEn cuanto a las actuaciones legales, se exige disminuir el umbral de punibilidad del delito fiscal a 50.000 euros así como elevar, con carácter general, el plazo de prescripción a diez años, aplicando las penas previstas actualmente cuando el importe defraudado supere los 120.000 euros y considerando todos los delitos fiscales como graves, es decir, sujetos a penas de cárcel de entre dos y seis años.
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