La avalancha de instrumentos de pago que permiten realizar operaciones con tarjetas sin contacto, teléfonos móviles, relojes inteligentes y otros dispositivos no ha conseguido dañar la vigencia del dinero en efectivo como medio de pago, que perdurará en el tiempo y aguantará el desafío de los medios de pago online, según un estudio realizado por el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada.
A pesar de la «cruzada» en buena parte de la UE contra el billete de 500 euros, iniciativas de países como Dinamarca para eliminar el dinero físico, las medidas para limitar el montante de los pagos en efectivo y la percepción social de que los que manejan billetes son sospechosos de actividades irregulares, el Instituto Coordenadas afirma que el uso del dinero en efectivo «superará todos los embates».El estudio también analiza el papel moral del dinero en efectivo en la sociedad, concretamente en «el refuerzo de la libertad personal de cada uno». En este sentido, sostiene que contar con dinero en el bolsillo «otorga poder y libertad a quien lo posee», ya que «puede adquirir lo que quiera sin dejar rastro ni dar explicaciones».
Por último, el Instituto Coordenadas estudia las características exclusivas del efectivo, como su papel de cohesión social, ya que todas las personas utilizan los mismos billetes y monedas.
Además, sostiene que los países utilizan los billetes para ensalzar su herencia y sus valores y, en muchos casos, la moneda nacional es símbolo de soberanía. «En Europa, con una moneda transnacional como el euro, disponer de efectivo que se puede ver y tocar es una forma de intensificación del sentimiento europeísta», añade. Otra de las características a resaltar de este medio de pago es su globalidad. «Todo el mundo lo puede usar, todo el mundo entiende su funcionamiento y todo el mundo lo acepta, esté donde esté, se aplica a cualquier transacción comercial y no necesita soporte tecnológico alguno», argumenta. Además, el instituto es partidario de que el efectivo es fiable y genera confianza, ya que los niveles de inseguridad asociados a falsificaciones son ínfimos en relación con el volumen de billetes emitidos, salvando las contingencias de los otros medios de pago electrónicos. Por último, se pone de manifiesto su eficiencia, al haberse estandarizado los sistemas de gestión del efectivo en todo el mundo. Según explica, los niveles de eficiencia en la gestión del efectivo son tan altos que buena parte de los reguladores bancarios de todo el mundo estiman que durante muchos años va a ser la referencia para medir la eficiencia de los otros medios de pago alternativos. «El dinero online o de plástico tendrá que demostrar un nivel de eficiencia similar al que tiene la gestión del dinero en efectivo», resalta el análisis.Más en Empresas
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