El ministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro, ha reconocido que no le gustó aprobar la regularización fiscal extraordinaria de 2012, conocida como ‘amnistía fiscal’ y anulada recientemente por el Tribunal Constitucional, aunque ha argumentado que sirvió para que ahora España registre crecimiento y creación de empleo.
«Esa medida para lo que ha servido es para que hoy haya crecimiento y creación de empleo. Para que los que realmente estaban evitando a la Hacienda pública hoy estén contribuyendo en el IRPF y en el Impuesto de Patrimonio», ha aseverado el ministro durante la sesión de control al Gobierno celebrada en el Pleno del Congreso este miércoles.El portavoz económico del PSOE ha pedido a Montoro que, además de dimitir, pida perdón, además de hacer público «todos los delicuentes de cuello blanco que se acogieron» a la amnistía y que así devuelva «la decencia al ministerio y al Gobierno, y el prestigio a la política española».
Por parte de Unidos Podemos, su diputado Rafa Mayoral ha argumentado que, cuando acusan al Gobierno de «trabajar para las élites en vez de para el pueblo», esto «ya trasciende incluso lo ideológico». «Estamos ya hablando de proteger a los defraudadores mientras durante los años mas duros de la crisis se han ensañado con los sectores populares», ha sentenciado Mayoral, afeando que «con los banqueros, el sector financiero y los defraudadores no perdieron ni un instante para rescatarles».
«No nos conformamos con que dimita: lo que realmente queremos es que se vaya su Gobierno, pero tiene una buena oportunidad de dar cierta decencia a la cuestión de la responsabilidad política», ha dicho el diputado de Podemos, para concluir recomendando al ministro que «hable» con el exministro de Industria, José Manuel Soria. «Le podrá explicar que ‘dimitir’ no es un nombre ruso», ha ironizado. El ministro ha atribuido el discurso de Mayoral a «la continuación de la novela negra de Iglesias», en referencia al relato expuesto por el dirigente de Podemos durante la moción de censura. «Ustedes están en la teoría de la conspiración ‘amiguismo’: ¿Cuántos amigos están en esa DTA? ¡Son todos muy amigos!», ha dicho. Asimismo, ha recordado que en el mismo decreto ley que incluía la amnistía se encontraban también medidas para limitar el gasto financiero y las amortaciones a las grandes empresas. «Por qué no tomó esas decisiones un gobierno socialista? Ustedes no eran, pero pregúntenselo a estos (señalando a la bancada socialista), que quieren hacer los pactos políticos», ha aseverado, antes de que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, le retirara la palabra por haber consumido todo su tiempo. LA ZANAHORIA Y LOS PALOSPreguntado por la forma de resarcir a los ciudadanos por la amnistía fiscal por parte del portavoz de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, Montoro ha replicado que, aunque no le gustara aprobar la regularización, ello sirvió para que defraudadores estén tributando hoy activos a la Agencia Tributaria –«que es lo que realmente cuenta», ha justificado–.
En este sentido, ha mostrado su deseo de poder promover, porque cuenten con «recaudación suficiente», una reducción del IRPF en la segunda mitad de legislatura. «Hay medidas que no nos gustan tomar, pero con el paso del tiempo muestran su utilidad y permiten acometer otras», ha resumido. Por su parte, Girauta le ha recordado al ministro la utilización de la metáfora del palo y la zanahoria a la hora de hablar de política fiscal. «El problema es que las zanahorias se las han dado a Bárcenas, a Rato, a varios miembros de esa organización criminal conocida como ‘La Familia Pujol, a Rodríguez Sobrino (caso ‘Lezo’) o Diego Torres (‘caso Noos'», ha aseverado. «Y el palo se lo ha dado a la clase media y trabajadora», ha apostillado, recordando que además de haber «un reproche procedimental» en la sentencia, también «hay un reproche moral». «Han legitimado la insolidaridad», ha dicho, recordando que se subieron, durante esos años, «todos los impuestos». «Eso contrasta con esa declaración tributaria especial por la cual aquellas personas, precisamente que no cumplían y no solo estaban defraudando, sino que muchos de ellos, 780, están incursos en blanqueos de capital. Y es una lista que no quiere dar. Se trata de presuntos delincuentes», ha criticado Girauta, que ha concluido lamentando que «el contraste es demasiado amargo».Más en Empresas
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