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La despoblación rural sigue redefiniendo el mapa demográfico de España, y la provincia de Cuenca es uno de los territorios donde este fenómeno se manifiesta con mayor crudeza. En el corazón de la Alcarria conquense, a orillas del río Vindel, se encuentra Arandilla del Arroyo, el pueblo más pequeño de la provincia, con apenas 14 habitantes censados. Este dato lo convierte en uno de los símbolos más claros de la llamada ‘España vaciada’ pero, ¿cómo es vivir aquí?
Arandilla del Arroyo, el pueblo con menos habitantes de Cuenca
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a 2024, Arandilla del Arroyo cuenta con siete mujeres y siete hombres, una cifra mínima que refleja décadas de pérdida de población. Situado a unos 74 kilómetros de Cuenca, este municipio ofrece calles tranquilas, viviendas tradicionales y un entorno natural prácticamente intacto.
La realidad demográfica es clara: la mayoría de sus vecinos supera los 70 años, lo que evidencia la falta de relevo generacional y las dificultades para atraer nuevos residentes en un contexto marcado por la escasez de servicios y oportunidades laborales.
Un pueblo marcado por la historia y la agricultura
Aunque hoy apenas suma una docena de habitantes, Arandilla del Arroyo tuvo un pasado mucho más activo. Sus orígenes se remontan varios siglos atrás y, en el siglo XVII, fue cuna del pintor barroco Pedro Ruiz González. Durante el siglo XIX, el municipio llegó a contar con unas 40 viviendas, iglesia parroquial y escuela, además de una economía basada en la agricultura tradicional.
El cultivo de trigo, la vid, el cáñamo y la producción de miel sustentaron durante décadas a una población que se mantuvo en torno a los 200 habitantes hasta mediados del siglo XX. El gran éxodo rural de los años sesenta marcó un antes y un después: más de la mitad de sus vecinos se marcharon y el declive demográfico ya no se detuvo.
Vivir en Arandilla del Arroyo: tranquilidad absoluta y pocos servicios
Vivir aquí supone apostar por un estilo de vida rural. La tranquilidad, el contacto directo con la naturaleza y la ausencia de ruido son sus principales atractivos. A cambio, la oferta de servicios es muy limitada y las gestiones cotidianas obligan a desplazarse a otros municipios o a las ciudades de Cuenca y Guadalajara, situadas aproximadamente a una hora en coche.
El reto de los pueblos más pequeños de Cuenca
Arandilla del Arroyo no es un caso aislado. La provincia de Cuenca concentra varios de los pueblos con menos habitantes de España. Tras él aparecen municipios como Vindel y Arrancacepas (16 habitantes), Villarejo de la Peñuela (18) u Olmedilla de Eliz y Yémeda (19).
Todos comparten problemas estructurales similares: envejecimiento, aislamiento y dificultades para atraer población joven. Sin embargo, también representan una oportunidad para proyectos de repoblación, vivienda rural o teletrabajo, siempre que vayan acompañados de inversión en infraestructuras y servicios básicos.
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