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Mondovino, la película

Juan Luis Recio 26 Feb 2006 - 17:13 CET
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Se estrena en España la película Mondovino, una cinta presentada en el Festival de Cannes 2004 que llega ahora a nuestro país. El largometraje es la particular visión de su director, Jonathan Nossiter, «sobre los ricos, los pobres y los poderosos del mundo del vino, desde Paraguay a Florencia pasando por Brooklyn».

Los más aficionados, no sé si al cine o al vino, recordarán que en Cannes, la película provocó una interesante polémica en Francia sobre la realidad de un sector que no deja de experimentar cambios. En palabras del propio director, Nossiter, basadas en sus encuentros con viticultores de todo el mundo durante los 20 últimos años, «he podido constatar que este pequeño mundo del vino podría ser en sí mismo la representación ‘del resto del mundo’. Existe una razón muy simple para ello: el vino, con toda su infinita complejidad de expresiones, es lo más semejante a la imagen del ser humano sobre la faz de la Tierra. Forma parte de las tradiciones judeocristianas y grecorromanas; las mantiene, o más bien, las prolonga, vivas, vitales y actuales. El vino es, pues, un depositario único de la civilización occidental. Intentar captar el estado del mundo del vino supone forzosamente buscar nuestra relación con la vida y la muerte, y buscar la conexión con un pasado orientado hacia el futuro».

Desde los todopoderosos millonarios del valle de Napa, en California, pasando por las rivalidades entre dos dinastías aristocráticas florentinas, hasta las batallas de tres generaciones de una familia de Borgoña, la película pone en escena a lo largo de tres continentes las sagas familiares del mundo del vino.

Este cineasta, además de sumiller –que como tal ha confeccionado la carta de vinos y entrenado al personal de varios restaurantes de Nueva York, como el Balthazar, el Rice, Il Buco y el Pravda–, tiene claro que «un viticultor es a la vez un agricultor, un comerciante y un artista. Su vínculo con la tierra es de gran humildad (pues están sometidos a los caprichos de la naturaleza) y, al mismo tiempo, el vino que produce con su esfuerzo sobre esa misma tierra está directamente relacionado con las grandes ambiciones de la cultura en la que él vive». Junto a los pequeños viticultores que sueñan con hacer ese vino, la película da voz también a las familias Mondavi y Montille, y a consultores como Michel Roland.

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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