¡Hacia dentro o hacia fuera? ¿Es usted un caso patológico de tímido o un completo caradura? Aunque la timidez a veces se considera como una enfermedad, en realidad no es exactamente un desorden psicológico que deba ser tratado, sino que, generalmente, no se trata más que de una forma de ser. Solo cuando la timidez hace sufrir en exceso o imposibilita el poder llevar una vida normal debe ser tratada por un psicólogo.
En la otra punta de la escala, en la parte inversa, nos podemos encontrar con personas excesivamente extravertidas, que por su exceso de sociabilidad carecen incluso de vida interior, de emociones propias. ¿Qué es lo más correcto? Depende de cada caso, pero los extremos siempre son malos y la virtud se suele encontrar generalmente en los puntos intermedios.
(Si quiere realizar el test ya, vaya directamente a la página 2)
“En vez de acercarme a las mujeres, sabiendo que iba a tartamudear o enrojecer, preferí alejarme, mostrando desinterés. Todas eran un gran misterio para mí”, escribió el poeta chileno Pablo Neruda, hablando de su propia timidez juvenil. Una timidez que supo canalizar hacia la escritura, dejando como herencia al mundo brillantes páginas poéticas, dentro de un proceso de sublimación que comparte con muchos otros tímidos famosos. Las diversas manifestaciones artísticas han servido para convertir lo que podía haber sido una inoperante timidez en obras creativas de valor para toda la humanidad. Este es el caso, por poner algunos ejemplos, del pensador Jean Jacques Rousseau, el dramaturgo Eugene Ionesco, el escritor Jorge Luis Borges, el actor James Dean o el director de cine y también actor Woody Allen.
Pero, en la vida real, las cosas no suceden siempre así, sino que, muy por el contrario, la timidez suele acarrear muchos problemas a las personas que la padecen, y especialmente en la infancia y juventud, que son el crisol donde se suele forjar el patrón que marcará el resto de lo que se hará posteriormente en la vida.
Independientemente de que haya componentes innatos de la personalidad y que otros sean producto del aprendizaje, nos encontramos con muy distintos comportamientos: personas más tímidas y otras más sociables, introvertidos y extravertidos, trazando una línea continua en la que cada uno nos vamos situando. Y en la que nos movemos, ya que en unas etapas de la vida somos más tímidos, mientras que en otras estamos más volcados hacia al exterior, al igual que sucede con las distintas situaciones, pues podemos ser más intravertidos en lo que respecta a unas materias y menos en otros aspectos complementarios de nuestra vida. ¿Hacia dentro o hacia fuera? ¿Hacia dónde miramos y dirigimos nuestra vida?
El hombre que hablaba sin decir palabra. Cuando uno tiene una timidez exacerbada puede perder incluso el control de sus actos, cuando no tener síntomas físicos, que pueden ir desde una ligera sensación de rubor, al sudor frío o a las molestias gastrointestinales, jaquecas, etc. O vivir curiosas experiencias, como la que cuenta el científico Charles Darwin quien formuló la teoría evolucionista.
Cuenta Darwin la anécdota de un hombre que debía pronunciar un discurso de agradecimiento en el trascurso de una fiesta en su honor. El buen hombre se levantó de la mesa e hizo como si hablara, gesticulando con rostro y manos, pero sin lograr articular palabra. Cuando terminó su muda intervención, los comensales, que no salían de su asombro, optaron por aplaudir, como si hubieran oído unas bellas palabras, para no dejar en evidencia al homenajeado. Lo interesante de la anécdota es que el señor creía haber hablado realmente, como comentó posteriormente con sus amigos, a los que preguntó qué tal les habían parecido sus palabras. Su obnubilación era tal que perdió completamente la conciencia de la realidad.
¿Existe un punto medio? Cuando las cosas llegan tan lejos, más allá de una anécdota puntual, quizás debamos preocuparnos. Y pensando que igual de lejos se puede llegar si se circula en sentido contrario, si se es exageradamente extravertido: personas habremos conocido que parecen no poder estar solas, no ser capaces de leer un libro o realizar actividades de modo individual, ocultando en su exceso de sociabilidad al menos un gran vacío interior, cuando no alguna patología o problema de conformación de la personalidad.
Seguramente lo más correcto sea compartir ambos mundos, el interior y el exterior, buscando nuestro propio equilibrio, nuestro personal punto medio, y participando proactivamente en un proceso enriquecedor y progresivo que impida nuestro estancamiento en la vida. Sabiendo disfrutar por igual de nuestra soledad y del trato con los demás, compartiendo, sabiendo que nuestro paso por la vida está marcado por nuestra capacidad creciente de acceder al propio bienestar interior y, simultáneamente, a favorecer el de los demás, para lo que conviene aceptarse a uno mismo, sí, pero también aprender a ser cada vez mejores. El camino del aprendizaje obliga a que miremos tanto hacia dentro como hacia fuera, ya que ambos mundos, como caras de la misma moneda, son complementarios.
¿EXTRO O EXTRA?
· Dice el Diccionario de la Real Academia Española que es “extravertido” el que es “dado a la extraversión”, “movimiento del ánimo que sale fuera de sí por medio de los sentidos”, mientras que el “introvertido” es el “dado a la introversión”, “acción y efecto de penetrar dentro de sí mismo, abstrayéndose de los sentidos”.
· Aunque se admiten también los términos “extrovertido” y “extroversión”, la Academia remite para su definición a los primeros citados, ya que son los más correctos, al utilizar el prefijo de origen latino “extra-“, que significa “fuera de”, y que se usa en muchas otras palabras como, por ejemplo, en “extraordinario”.
· Hoy día se utiliza un vocablo de nuevo cuño, “centrovertido”, queriendo representar la armonía entre ambos extremos.
· Por último, recuerde que “tímido” no es exactamente introvertido, definiéndolo la Academia como “temeroso, medroso, encogido y falto de ánimo”.
LA HISTORIA DE LA EXTRAVERSIÓN Y DE LA INTROVERSIÓN.
Aunque hoy día nos resultan términos muy corrientes, no se trata de expresiones usadas desde hace mucho tiempo: extraversión e introversión son, prácticamente, inventos del siglo XX. La evolución de estas palabras, en lo que atañe a la psicología, tiene sus momentos estelares en las aportaciones de los siguientes psicólogos:
· Carl Gustav Jung, uno de los principales discípulos de Sigmund Freud, describió dos personalidades contrapuestas: el extravertido (que vive de cara al mundo exterior, hacia afuera, explicando los hechos desde la perspectiva del entorno) y el introvertido (que vive hacia dentro, canalizando su energía psicológica hacia el interior). Cada uno de estos grupos se divide en otros cuatro (pensativo, intuitivo, sentimental y sensible).
· Hans J. Eysenck, detractor del psicoanálisis freudiano, consideró que el eje extraversión-introversión era uno de los tres tipos básicos a utilizar para poder medir estadísticamente la conducta.
· R. B. Catell definió como principales ingredientes psicológicos de la personalidad extravertida ser sociable, ágil, activo, agresivo, buscador de sensaciones, despreocupado, dominante, brillante y emprendedor.
· Paul Costa y Robert McCrae establecieron cinco dimensiones básicas de la personalidad: extraversión, amabilidad, responsabilidad, estabilidad personal y apertura a la experiencia. En concreto, asocian la extraversión con cordialidad, gregarismo, búsqueda de emociones, habilidad social y actividad.
LAS CLAVES PARA VENCER A LA TIMIDEZ.
El psicólogo Jonathan Cheek recomienda seguir los siguientes pasos y, sobre todo al principio, exactamente por este orden:
· 1. Definir su objetivo y hacerlo con claridad, sabiendo exactamente qué es lo que queremos conseguir. No sea demasiado ambicioso, vaya avanzando poco a poco.
· 2. Observar la conducta propia desde el primer momento: se trata de analizar cómo se piensa y por qué, intentar comprender las raíces de la forma de actuar de uno mismo, como paso previo al cambio.
· 3. Distribuir el objetivo en pasos del modo más sencillo posible, dividiéndolo en pequeños peldaños que sean fáciles de realizar. Por ejemplo: “mañana, al llegar al trabajo, diré hola a Pepe antes de que él me salude a mí”.
· 4. Numerar las etapas para poder seguir sencillamente todo el proceso y establecerlas de modo temporal (objetivos para esta semana, para el día de hoy).
· 5. Recompénsese cuando termine triunfantemente una etapa con cualquier cosa que le produzca algún tipo de alegría o placer. Por ejemplo, cómprese algo no imprescindible que le apetezca tener cuando haya conseguido un objetivo.
DOS LIBROS ÚTILES.
· ¿Quién eres? De la personalidad a la autoestima, de Enrique Rojas (Ediciones Temas de Hoy, 2001): el conocido catedrático de psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, dentro de su ya amplia colección de publicaciones, dedica esta obra al estudio de la personalidad, diferenciando carácter, rasgo y temperamento, y explicando el proceso de formación de la personalidad y los trastornos o desajustes de la misma, con exposición de interesantes casos prácticos.
· Cómo vencer la timidez. Un enfoque personalizado para adquirir seguridad y autocontrol, de Jonathan Cheek (Ediciones Paidós Ibérica, 1990): este psicólogo norteamericano expone, en un libro eminentemente práctico, las claves para superar la timidez e incrementar la autoestima, apuntando pistas para acceder al camino del éxito en las relaciones sociales, afectivas y laborales.
Si quiere realizar el test, vaya a la siguiente página.
TEST: ¿ES USTED TÍMIDO O EXTRAVERTIDO?
Las personas que son tímidas, o que comparten en mayor o menor medida rasgos característicos de la timidez, se suelen calificar directamente a sí mismas como tímidas, incluso con mayor profundidad de lo que realmente lo son. En cambio, algunas personas exageradamente extravertidas se consideran simplemente “normales”. ¿En donde nos situamos realmente a nosotros mismos? Sin intentar sustituir a los profesionales, podrá, con ayuda de este test, descubrir si es usted una persona especialmente tímida o si, por el contrario, es más bien de carácter extravertido. Aunque no encuentre una respuesta que se adecue exactamente a las aquí ofrecidas, elija siempre una opción, la respuesta más cercana a su opinión.
1. Si se encuentra en una reunión con personas que no conoce o con las que no tiene confianza, ¿cómo se siente?
a) Estupendamente y animado, me encanta tratar con gente nueva.
b) Nervioso, cargado de tensión, intranquilo.
c) Tranquilo, aunque un poco en guardia hasta saber por dónde respiran.
2. Cuando está en medio de una reunión, ¿se le suelen ir las ideas, le cuesta concentrarse en lo que tiene que decir?
a) Suelo expresarme más o menos bien, aunque fallo a veces si es un tema importante o estoy especialmente nervioso.
b) En grupo estoy en mi salsa, siento las ideas fluir dentro de mi cabeza.
c) Con frecuencia me quedo en blanco, y a veces ya ni hablo por miedo a que me suceda.
3. ¿Recuerda con facilidad la cara y el nombre de una persona que le acaban de presentar?
a) No sé qué me pasa que a la primera nunca se me queda un nombre, y menos una cara, ya que no acostumbro a mirar a los ojos.
b) Es mi especialidad, todos mis amigos comentan la buena memoria que tengo para estas cosas.
c) Depende de los casos, pero intento saludar mirando a la cara y repitiendo el nombre de la persona para que no se me olvide.
4. Si se encuentra perdido en una calle buscando una dirección, ¿a quién recurre?
a) A la primera persona con la que me cruzo. Incluso al final he conseguido hacerme amigo de gente a la que he preguntado algo por la calle.
b) No me gusta preguntar a nadie. Prefiero comprar un plano o coger un taxi.
c) Busco a alguien que me inspire confianza para preguntarle el camino.
5. Cuando va a una fiesta o a un acto social, ¿cómo es habitualmente su comportamiento?
a) Si no tengo más remedio que ir, hablo con mi acompañante y me sitúo en un rincón.
b) Intento hablar con distintos grupos, dejándome ver un poco.
c) No sé cómo me lo monto, pero se suele formar un corro alrededor de mí, ya que todo el mundo me conoce.
6. ¿Cómo se comporta cuando tiene que hacer una consulta a su médico de cabecera?
a) Con naturalidad, realizándole las preguntas que previamente llevo pensadas.
b) Me siento nervioso y hablo entrecortadamente. Casi siempre se me olvida preguntarle algo y me viene a la cabeza cuando ya he salido.
c) Aprovecho para preguntarle por cómo anda su familia, que ya conozco de oídas por lo que me ha dicho en consultas anteriores.
7. ¿Cómo actúa habitualmente cuando le presentan a una persona que le resulta sexualmente atractiva?
a) Se lo haga saber y le pido el teléfono.
b) Intento comportarme con naturalidad, aunque internamente me siento algo inquieto.
c) Emito sonidos guturales y me pongo como un pimiento.
8. Cuando se encuentra almorzando en un restaurante y descubre a alguien que conoce, ¿cómo reacciona?
a) Me tapo la cara con el periódico para que no me reconozca.
b) Saludo desde lejos, o me acerco, según la situación y el nivel de confianza existente.
c) Le hago señas desde lejos antes de acercarme para invitarle a mi mesa.
9. Si tiene previsto un encuentro importante con otras personas, ¿cómo vive las horas anteriores?
a) Intento mantenerme tranquilo, aunque suelo estar un poco preocupado previamente si el asunto es muy importante para mí.
b) Con miedo, como es natural. Suelo tener sudor o algunas molestias físicas por los nervios.
c) No vivo pensando en cuándo llegará un momento que espero con ansiedad. Lo pasaré de miedo.
10. ¿Suele tener pensamientos angustiosos y preocupaciones referentes a su relación con los demás?
a) No me preocupo lo más mínimo. Si dejas fluir las cosas, todo sale siempre bien.
b) Normalmente no, aunque sí en algunas ocasiones en que tengo relaciones conflictivas.
c) Lógicamente, sí. Mi vida está llena de angustias e incertidumbres.
Las soluciones en la página siguiente
Puntuación: cuente los puntos de cada color que consigue:
1. a) Azul. b) Rojo. c) Verde.
2. a) Verde. b) Azul. c) Rojo.
3. a) Rojo. b) Azul. c) Verde.
4. a) Azul. b) Rojo. c) Verde.
5. a) Rojo. b) Verde. c) Azul.
6. a) Verde. b) Rojo. c) Azul.
7. a) Azul. b) Verde. c) Rojo.
8. a) Rojo. b) Verde. c) Azul.
9. a) Verde. b) Rojo. c) Azul.
10. a) Azul. b) Verde. c) Rojo.
Resultados:
· Mayoría de rojos: es usted una persona tímida, o al menos tendente a vivir más su vida interior que a ejercitar de modo espontáneo la comunicación con los demás. Su nivel de timidez será mayor cuanto más puntos rojos haya acumulado a lo largo del test. Intente incrementar su sociabilidad y establezca objetivos para medir su avance. Si cree que lo precisa, no dude en pedir ayuda a un psicólogo: estos profesionales están para ayudar a solucionar nuestros problemas de personalidad. Dicen que a los tímidos le gustan los coches de colores pasteles, ¿es ése su caso?
· Mayoría de verdes: es usted una persona que parece equilibrada en términos generales, que sabe manejarse de modo adecuado tanto en su mundo interior como en el trato con los demás. Puede que a veces le venza la timidez, y otras se precipite un poco, pero seguramente conoce usted el camino correcto y sabrá ir aprendiendo de los posibles errores que, como todos, alguna vez cometerá.
· Mayoría de azules: es usted una persona extravertida, nada tímida, que se siente segura en los diversos ámbitos sociales que configuran su vida, aunque es posible que esté demasiado vertida hacia el exterior y esté descuidando su propia vida interior. Ello será tanto más pronunciado cuanto más puntos azules haya acumulado a lo largo del test. Si cree que comete errores con frecuencia, por imprudencia o temeridad, frénese un poco, piense las cosas dos veces antes de actuar y pida consejo antes de abalanzarse. Dicen que las personas especialmente extravertidas eligen el color rojo para su coche, ¿está de acuerdo?
· Empate de rojos y verdes: lea los resultados correspondientes a los dos colores, ya que posiblemente sea usted una persona algo tímida, o con un carácter introvertido más que extrovertido, aunque haya aprendido a manejarse con una soltura suficiente. Siga avanzando por el camino que usted sabe que contribuye a que se sienta mejor con usted mismo.
· Empate de verdes y azules: lea los resultados correspondientes a los dos colores. Es usted una persona más bien extravertida, que puede tener cierta tendencia a descuidar su vida interior, al menos ocasionalmente. No descuide realizar actividades de modo individual, como leer, pasear en soledad o dedicar un rato al día a poner en orden sus pensamientos.
· Empate de rojos y azules: es usted una persona que podría tener rasgos de inestabilidad psicológica, que se comporta de modo muy diferente según sus estados de ánimo o según el tipo de circunstancias en las que se encuentre. Debe tratar de centrarse, buscando unos comportamientos más equilibrados y no dejándose llevar por los primeros impulsos. Pida consejo a terceros, e incluso a un psicólogo, si no se encuentra en paz consigo mismo.
· Empate de los tres colores: Puede que haya dejado alguna pregunta sin responder o que no haya contado bien.
Home