Todo un acontecimiento: la reserva más selecta de la centenaria destilería nicaragüense Flor de Caña, concebida como homenaje al siglo XXI, acaba de aterrizar en España para completar una gama de productos muy interesante.
Ya se sabe: en los rones añejos tiene lugar la mágica ecuación en la que líquido, madera y oxígeno se interrelacionan, intercambiando energías, cualidades y reacciones, hasta resultar en este soberbio destilado. En Chichigalpa, el pueblo nicaragüense donde se elabora Flor de Caña, así lo entienden desde 1890, y ponen todo su empeño para demostrar que no todos los grandes rones deben proceder necesariamente del Caribe. Si la calidad del azúcar es superior, como sucede con la que procesa el Ingenio de San Antonio, próximo a las costas del Océano Pacífico, el primer paso para alcanzar un destilado superior se ha dado con pie firme.
El resto del proceso tiene que ver con la habilidad humana para obtener de esta materia prima una melaza suculenta, tras cosechar la caña manualmente, seccionando la planta por su base a golpe de machete. De la precisión de este corte depende que la melaza conserve todo el aroma y sabor del azúcar.
Una vez que la melaza se fermenta y procesa, el líquido resultante se somete a un proceso de añejamiento denominado Slow-Aged Process que no es otra cosa que una larga crianza en amplias naves naturalmente acondicionadas para minimizar las pérdidas del preciado líquido por evaporación. Cabe señalar que el Slow-Aged es un proceso exclusivo y registrado por Flor de Caña.
El proceso es idéntico al que se realiza para obtener el Flor de Caña 12 años y el 18 años, aunque en el caso del Flor de Caña Centenario XXI, la crianza se establece en 15 años, para que el destilado mantenga el ímpetu y el carácter propios de los mejores rones nicaragüenses, y al mismo tiempo adquiera la elegancia que poseen las bebidas sometidas a un prolongado añejamiento. No por otra cosa, este soberbio ron, que para remarcar su distinción llega al mercado en una singular botella de cerámica, que reproduce la imagen del famoso volcán San Cristóbal, ha sido catalogado por la prestigiosa revista The Spirit Journal como “uno de los diez mejores espirituosos del mundo”. El crítico Paul Pacult, editor de esa publicación, no pudo ser mas rotundo con su comentario: “Esta destilería siempre ha producido rones de calidad, pero Centenario XXI juega en otra liga, pertenece a un universo completamente diferente”.
Con todas estas referencias, descubrir el Flor de Caña Centenario XXI se antoja poco menos que una obligación para los amantes de los grandes rones.
Ron Flor de Caña es distribuido en el mercado español por SUMMA. Una empresa González-Byass – Campari que, además, distribuye entre otras marcas, Tío Pepe, Soberano, Lepanto, Beronia, Altozano, Vilarnau, SKYY Vodka, Cinzano, Campari, Grand Marnier, Granpecher, Granpomier, Milonga, Chinchón, etc.

Flor de Caña Centenario XXI es un ron de gran nobleza y personalidad, que resulta de una cuidadosa destilación de la melaza de la caña de azúcar cultivada en el departamento de Chinandenga (Nicaragua) y de una crianza de 15 años, según el proceso natural Slow-Aged, exclusivo de la compañía licorera de ese país.
De intenso color ambarino, con reflejos cobrizos, revela aromas de manzana asada y caramelo, con notas especiadas (canela, vainilla), sobre un fondo de maderas de calidad. En el paso por boca demuestra un gran carácter, aunque no está exento de elegancia, por lo que resulta perfecto para degustarlo solo, o apenas con un par de cubitos de hielo, para no eclipsar su fuerte personalidad y delicioso posgusto.
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