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La historia de Glen Grant

Juan Luis Recio 11 Dic 2007 - 14:51 CET
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Un “glen” es básicamente un concepto geográfico que se asimila de inmediato con un largo y profundo valle, por el que transcurre un río, que generalmente es de origen glacial. Es un paisaje muy típico de las llamadas highlands o tierras altas, como su nombre indica.
La historia de la vieja Escocia está muy unida a estos valles profundos y casi inexpugnables, por los cuales se iban asentando poblaciones que se convertían en auténticos clanes. Los clanes tenían sus símbolos y uno de ellos era el famoso kilt, la tela de cuadros que variaba dependiendo del clan al que se pertenecía.

En 1820, uno de los dos hermanos Grant, aún sin licencia para destilar, participó en un heroico asalto a Elgin, otro clan vecino, que había secuestrado al jefe del clan Grant. Más de setecientos escoceses del clan Grant fueron a rescatarlo y entraron en los territorios del clan Elgin perfectamente uniformados con su falda y chaleco de tela de cuadros, tocando la gaita y rigurosamente ordenados en formación militar. Los Elgin huyeron despavoridos presintiendo una gran derrota. James Grant estaba entre esos setecientos hombres y, como uno de ellos, llevaba el chaleco de tela de cuadros. Desde entonces, este chaleco se ha convertido en un símbolo, y ha pasado de generación en generación. Hoy día sigue expuesto con orgullo y con todos los honores en la propia destilería que, junto a su hermano, fundaron oficialmente en 1840.

Así comienza la historia de Glen Grant que está repleta de brillantes y coloristas anécdotas. Curiosidades que enriquecen un pasado legendario. Estamos en Escocia en el año 1823. La gran mayoría del whisky que se bebía era de procedencia “oscura”, por ilegal. Abundaban los destiladores clandestinos y entre ellos, dos hermanos llamados John y James Grant. Tras permanecer en esta situación durante 17 años, decidieron sacar una licencia y formalizar su situación de destiladores formales.

Vivían cerca del río Spey, famoso por la extraordinaria calidad de sus limpias aguas que han dado fama a muchos de los whiskies escoceses de las Highlands, la zona más conocida internacionalmente como productora de whisky, por la que transcurre esta vía fluvial tan remarcadamente unida a él.

Vivían también cerca de tierras dedicadas al cultivo de la cebada, materia prima fundamental –junto con el agua- para la elaboración del whisky. Tenían todo a mano, como lo tuvieron en sus casi veinte años de destiladores clandestinos. Resultado: en 1840 nace oficialmente la destilería de los hermanos John y James Grant.

Los hermanos Grant tenían un sobrino que nació pocos años después de haberse consolidado oficialmente como destiladores con todos los papeles. Su nombre era, a su vez, James. Tras el fallecimiento de los dos hermanos, sólo quedó dicho sobrino como único heredero y dieron en llamarle el “Mayor”, en el sentido del importante, el alcalde, nunca en el sentido que le daríamos nosotros de mayor por edad. Resultó ser una persona inteligente, aventurera, inquieta, verdaderamente apasionada por la herencia que le habían dejado sus familiares. Un absoluto vanguardista en aquellos años del último cuarto del siglo XIX.

James Grant The Mayor, fue el primero en atreverse a conducir y comprar un coche, en empeñarse en conseguir luz eléctrica para su destilería. Su constante indagación e inagotable curiosidad le impulsaron a profundizar en el mundo de los alambiques. Estudió las influencias que los diferentes tamaños y hechuras tienen en la consecución de una mejor y más fina destilación, con el fin de atrapar los aromas frescos y herbáceos y evitar sensaciones ardientes.

Cuando The Mayor falleció, en 1931, la destilería Glen Grant ya era una de las más conocidas de las Highlands y Glen Grant era el whisky de malta más vendido en Italia. La heredó uno de sus nietos llamado MacKessack. El último de los Grant sólo tuvo hijas y el famoso apellido se perdió de forma directa pero nunca como marca.

En 1972 la firma líder Glen Grant, se une a otra destilería muy prestigiosa de las Highlands, The Glenlivet, que posteriormente es adquirida por Seagrams y tras varios fusiones y adquisiciones, por Allied Domecq. Años después, ésta es adquirida por otro gigante Pernord Ricard.

Así hasta el año pasado, cuando Glen Grant, que felizmente había sabido conservar su nombre, nada más y nada menos que el de sus fundadores, pasa a formar parte de la gran compañía de vinos, bebidas y espirituosos Gruppo Campari, presente en 190 países del mundo y líder indiscutible en el mercado italiano, donde Glen Grant desde los años setenta ha sido el whisky de malta más vendido.

Pero aún hay más, ¿ha oido hablar del jardín de los Grant? La información se desvela en la página siguiente.

El jardín de los Grant

Cuando el sobrino llamado The Mayor heredó el negocio familiar en 1872, emprendió grandes reformas en la destilería. Si espíritu inquieto y aventurero, su apasionamiento por la belleza y la perfección, le llevaron a construir una hermosa mansión en la que instaló a toda su familia. La rodeó de un espectacular jardín diseñado como si fuera un bosque al más puro estilo victoriano, es decir, aparentemente parece un bosque, pero hasta el más mínimo milímetro de sus más de 100.000 metros cuadrados de tierra, está cultivado.

El interés por la agricultura que siempre acompañó al Mayor Grant quedó bien patente en este gran jardín, ya que dedicó parte del mismo a la horticultura, con numerosas variedades de hortalizas, trabajadas como un auténtico jardín, y diferentes variedades de árboles frutales. Todos compartiendo espacio con rododendros, abetos, acebos, hayas, arces, lirios, rosas, hiedras, pinos… Hasta espectaculares y exóticos árboles brasileños crecen en esta fría tierra escocesa gracias al tesón y curiosidad de este heredero de los Grant, que tanto contribuyó al esplendor de la marca y de la familia.

The Mayor se hizo construir en la parte más alta de su bello jardín y cerca de la destilería, una especie de cabaña de lujo a orillas de una espectacular cascada de agua que brota de unas rocas. (El agua siempre presente en estas tierras altas escocesas). A los invitados que gozaban de su confianza, los invitaba a esta cabañita donde escondía bajo llave y en una caja fuerte, unas botellas de un Glen Grant Single Malt muy particular, una especie de reserva elaborada por él mismo, que sólo servía en pequeñas copas a sus elegidos.

El jardín de los Grant fue oficialmente reinaugurado hace unos 12 años, tras una exhaustiva restauración.

Sea cual sea la estación del año, un paseo por el jardín de los Grant es una aventura apasionante, una lección de botánica y de belleza. La frescura y vivacidad, la alegría que trasmite este jardín, esos olores a hierbas, a flores, a frutas, se han trasmitido a este especial whisky de malta, dotándolo de un estilo absolutamente particular. Es, dicen, el estilo Glen Grant.

Pero, ¿qué pasa con el whisky? ¿Quieren saber cómo es? ¿E incluso cómo distinguir en el complicado mundo de los whiskies de malta? Lo pueden ver en la siguiente página.

El whisky puro de malta

Se trata de un whisky que sólo ha sido elaborado con cebada y agua. La primera fase de su elaboración consiste en hacer que la cebada germine. Para ello se humedece y se extiende sobre el suelo, a la espera de que comience a germinar. Una vez germinada, se procede a su tostado; es entonces cuando podemos hablar de cebada malteada, de la malta.

A diferencia del whisky blended, que está elaborado en base a una mezcla de diferentes whiskies en cuya elaboración han intervenido otros cereales, como el trigo o el centeno, el single malt sólo se elabora con cebada. Lo que inevitablemente lo hace muy diferente organolépticamente hablando de sus parientes blended. La calidad de ambos puede ser igualmente excelsa, pero siempre son diferentes, porque sus materias primas son asimismo, distintas.

El bello territorio escocés de reparte la elaboración del whisky de malta en zonas claramente diferenciadas:

Highlands, es la más extensa y tradicionalmente más apreciada. Dentro de ella encontramos una subzona con personalidad propia Speyside, con gran número de destilerías concentradas en las orillas del río Spey, famoso por la calidad de sus aguas. Whiskies con cuerpo, elegantes y complejos.

Midlands, es la menos representativa por tener un número escaso de destilerías. Whiskies ligeros y afrutados.

Lowlands, la zona más baja elaboradora de whiskies ligeramente turbados y muy suaves.

Campbeltown, distinguidos por su matiz ligeramente salobre.

Islands
, elaborados en las diferentes islas cercanas a Escocia. Orkneys al norte, y Hébridas al oeste, con dos zonas bien diferenciadas a su vez: Islay y Jura. Destacan gustos de mar, yodo, algas y cierta salobridad.

¿Y cómo se elabora? He aquí los pasos:

Molienda (milling)
Antes de proceder a la molienda de la cebada malteada, se tamiza para eliminar impurezas o polvo y una vez limpio los granos, pasan al molino, convirtiéndose en polvo, en harina.

Macerado (mashing)
Esta harina o polvo pasa a unas cubetas con agua caliente y tras unas horas, se obtiene un mosto azucarado llamado wort. En este proceso, el almidón de la cebada, tras las horas de contacto con el agua caliente, ha liberado el azúcar y se ha convertido en este mosto, que filtrado, y enfriado, pasa a la siguiente fase, la de fermentación.

Fermentación
Al mosto azucarado se le añaden levaduras con el fin de convertir el azúcar en alcohol, como cualquier proceso de fermentación. Este proceso suele durar un par de días y el resultado es una especie de cerveza agridulce, llamada wash.

Destilación
La destilación de Glen Grant se realiza en unos alambiques de cobre de un diseño especial, muy altos y estilizados, que introdujo James Grant, El Mayor, en el siglo XIX. La utilización asimismo de unos purificadores especiales, diseñados también por este gran personaje, innovador, inquieto y de extraordinaria personalidad, confieren las especiales características a este whisky de malta.

James Grant El Mayor diseñó ambos, los alambiques y los purificadores de manera que el destilado fuera diferente a todos. Buscaba una alternativa a los whiskies fuertes y potentes, quería suavidad y frutosidad, quería conseguir un destilado que tuviera sensación de frescura, sin perder la personalidad y condición de un malta, de un verdadero y auténtico single malt.

Envejecimiento
Una vez conseguido el espíritu más puro de la cebada malteada, transparente, delicado y de extrema finura, pasa a envejecer en barricas de roble durante cinco años. Cumplido este plazo, el Glen Grant Unaged está completamente preparado para formar parte de nuestra vida y de nuestro disfrute. Sólo o en compañía.

¿Y cómo sabe el producto? Veamos algo sobre la cata del Glen Grant en la siguiente página.

CARACTERÍSTICAS

Glen Grant siempre se ha distinguido por ser poseedor de una serie de particularidades organolépticas.

Primera: su color, más pálido que el del resto de los whiskies de malta habituales en el mercado.

Segunda: su aroma. Muy suave y ligeramente floral, con un delicado recuerdo a manzana fresca, a hierbas frescas.

Tercera: su sabor. Ligeramente seco, muy suave, vivo y fresco. Con toques de frutos secos, especialmente nueces.

Estas características se mantienen cuidadosamente, ya que son los toques de distinción de Glen Grant, que tanto empeño pusieron en conseguir sus fundadores, John y James Grant, en 1840.

Curiosamente, en toda la historia de esta destilería, sólo han pasado por ella cuatro master blenders, sin contar a los hermanos fundadores y de ellos, tres eran los mismos propietarios. El actual master blender, Albert Stephen, aprendió con el último heredero de los Grant y ha sabido mantener perfectamente el estilo de la familia hasta nuestros días.

En suma, Glen Grant Single Malt es un malta muy bueno, y como tal se puede disfrutar sólo, pero tiene la generosa peculiaridad de poder olvidar socialmente su condición de single (soltero) en cualquier momento del día. Es idóneo para emparejarse.

Por sus características tan únicas y singulares, resulta perfecto para combinar. Sus matices afrutados y florales, acompañados de las notas frescas y herbáceas que le aportan ese toque de viveza y alegría, hacen de Glen Grant un excelente compañero para una bebida de cola, una ginger ale o una tónica. Se fusionan con alegre armonía, sintonizando matices con gran equilibrio, creando una nueva sensación de single malt fusión.

Para recetas de cócteles con Glen Grant pinche aquí.

Para más información:www.glengrant.com

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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