Dicen que es el coñac más elegante del mundo, y además se disponen aquí de solo cinco únicas y excepcionales botellas que han llegado a España. Hablo del Hennessy Paradis Imperial, donde el lujo y la sofisticación se aúnan y que fue creado en exclusiva por la Maison para el Zar Alejandro I. Veamos la historia (el precio queda para el final):
Era martes…no habían dado las 11 de la mañana, una mañana particular, en la que algo especial flotaba en el aire de la Maison Hennessy, esa chispa invisible que anuncia la belleza creativa. Como cada mañana, Yann Fillioux cruza el patio dominado por las ventanas del laboratorio de catas, hacia su cita diaria, que no admite demora. A las 11 en punto, el Maître des Chais de la Maison Hennessy va a reunirse con su comité de catadores para anotar, testar, y seleccionar el destilado que será utilizado en las mezclas de sus coñacs.
Pero en lugar de ir por la escalera principal, se para en seco a los pies de los doce escalones de piedra. Girando sobre sus talones, se dirige directamente a la orilla del río Charente. Esa mañana, Yann Fillioux decide visitar la Bodega del Fundador, el tesoro de Hennessy. Es aquí donde la Maison almacena sus más preciados aguardientes desde 1774, es aquí donde se les cuida con esmero para que luego sirvan de base para producir sus mejores coñacs.
El Maître des Chais pasa por filas de centenarios barriles sin dejar de recordar a los hombres que han hecho posible reunir este tesoro. Hombres de su misma familia, los Fillioux, que han transmitido sus secretos de generación en generación, así hasta siete generaciones. Paseando por la calle Richonne de camino al laboratorio de catas, la memoria del Maître des Chais se detiene en anécdotas que han convivido con él. Destaca una en particular: la historia del pedido de una Emperatriz, cuya vida estuvo dedicada a la belleza y que insistía en estar siempre rodeada de la elegancia francesa. Había especificado que deseaba “Un cognac excelente, añejo, de color dorado y de la más fina calidad”. La belleza visual del destilado con su tono dorado antiguo, dejó una profunda impresión en el linaje del Maître des Chais. Desde Jean Fillioux, a quién James Hennessy confió el precioso pedido, hasta Yann, quién recuerda la historia. Unos 200 años después, el secreto del Imperial continúa alentando sus sueños.
En su oficina, justo antes de que el comité de cata entre, Yann Fillioux ojea las notas de sus predecesores para encontrar referencias sobre “este excelente aguardiente”. La Emperatriz no era otra que María Feodorovna, y la petición de este coñac era para celebrar el cuarenta y dos cumpleaños de su hijo, el Zar Alejandro I.
Inspirado en la creación imperial de sus antecesores, el Maître des Chais de Hennessy enseguida supo que tenía que traer de vuelta este color dorado del coñac creado para la corte imperial rusa. Él soñaba con recuperar el carácter majestuoso de un regalo que disfrutan los más grandes del mundo. Este fue el inicio del concepto de Paradis Imperial.
“Este cognac es el fruto de generaciones de talentos. Heredé selecciones sobresalientes de aguardientes que fueron producidas por generaciones de mi familia, antes de que yo los mezclara. Estos hombres fueron capaces de predecir que podrían llegar a una excepcional calidad y supieron valorarlo y protegerlo. Este cognac es su creación”, dice Yann Fillioux.
Este Paradis Imperial se inspira en la elegancia y cuenta con una sutileza aún más pronunciada. Un toque de refinamiento sofisticado que refleja su brillantez, con tonos ambarinos… Pero es en la boca donde se revela la extrema elegancia de Paradis Imperial. La delicadeza de sus sabrosas notas despierta suavemente el paladar, señalando la sutileza de la crianza de la mezcla. Gracias a su maduración en viejas barricas, estos destilados han mantenido el tono ligero del roble, sin estar demasiado marcados por la madera. Aroma a jazmín, azahar y otras notas florales emergentes, aderezado con toques ahumados que equilibran su frescura. La persistencia de la nota final es sorprendente dada la delicadeza absoluta de su textura. Solo el más excepcional de los coñacs es capaz de tal presencia.
En el transcurso de su trabajo, el Maître des Chais de Hennessy dio rienda suelta a su creatividad. Su lema fue: «La elegancia y la extrema sutileza, que representan la exclusividad absoluta». Para ello utilizó algunos de los mejores aguardientes del siglo XIX de las reservas de Hennessy, considerada la mejor biblioteca de aguardientes del mundo con el fin de lograr la perfección. Dotado de una riqueza poco común en aguardientes, Paradis Imperial revela la belleza del máximo refinamiento.
“Un cognac como ningún otro gracias a su elegancia y sutil sofisticación”, en palabras de Yann Fillioux.
La Maison Hennessy quería un diseño único para consagrar su excepcional tributo histórico y para ello confió en el diseñador Stéphanie Balini, quién revisó la botella tomando como fuente de inspiración los trajes de la corte imperial rusa. Balini decidió coronar la parte superior con un tapón de cristal, dibujó unas líneas sobre el cuerpo de la botella y creó una placa de oro de 18 quilates para destacar la marca. Cada botella está numerada y es única. “Escultural y majestuosa, esta botella, evoca el esplendor de la corte imperial”, dice de ella Stéphanie Balini.
Se trata de una edición exclusiva de venta en las mejores tiendas especializadas y a través de Hennessy. PVP recomendado: 1.600 €.
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