Los orujos gallegos, allí se nombran en femenino, por ejemplo, «augardente branca», tienen un prestigio y reconocimiento general sin duda bien merecidos. Pero hoy les quería hablar de unos en concreto, los que elabora Lagar de Fornelos, quien, siguiendo la tradición de la zona, comenzó a destilar su propio orujo en 1993. Contemplando sus alambiques de cobre fabricados artesanalmente, seguramente sus propios ancestros reconocerían como propios los orujos Viña Armenteira, que es como se llaman. Aguardientes intemporales con quinientos años de tradición, fruto de la destilación del propio bagazo de la bodega para obtener el espíritu de la uva en toda su pureza y transparencia. La doble destilación del albariño produce un aguardiente de color cristalino con irisaciones cobrizas, un aroma fresco y limpio, con notas frutales dulces, matices agradablemente herbáceos y leves acetonas. En el paladar hay sabores a hierbas finas y toques ligeramente vinosos. La complejidad en boca reafirma su altura.
El Viña Armenteira Blanco es seco, aromático, complejo en boca y paladar frutal. Su alto contenido alcohólico se modera en la cata por la suavidad que le aportan la glicerina y otros alcoholes superiores. A temperatura ambiente su aroma es fragante, floral, fino y explosivo. Frío, sin embargo, permite tamizar la fortaleza de su graduación y conservar su potente aroma y sabor.
Para elaborar el Viña Armenteira Aguardiente de Hierbas, el orujo blanco recién destilado, se dulcifica y se pone en maceración durante un mes con una selección de nueve hierbas, propias del frondoso valle de El Rosal. El aguardiente macerado, ya sin hierbas, se deja envejecer en barrica de roble americano durante un año. En este tiempo, el alcohol va disolviendo taninos y otras sustancias del roble, logrando un gran equilibrio entre dulzor y amargor, difícil de conseguir en otras bebidas. Los 40º de alcohol pasan delicadamente por la garganta, dejando una grata sensación de suavidad y dulzor. El resultado es la perfecta conjunción de la finura del orujo blanco, el aroma de las hierbas y el toque a especias del roble. Este producto es un aguardiente, ya que al tener menos de 100 gr/l de azúcar, no llega a la consideración legal de “licor”.
Y algunos han tenido la suerte de probar un aguardiente muy especial. El Aguardiente Vella, un destilado vínico (no de bagazo) de albariño que se elabora artesanalmente en los ocho alambiques de cobre propiedad de Lagar de Cervera. En su fase de condensación encontramos las tres fracciones habituales que aparecen durante el proceso de destilado: cabeza, corazón y cola. Desechadas las cabezas y las colas, en su segunda destilación se repite este proceso, eliminando nuevamente cabeza y cola. Este aguardiente nace, por tanto, del “corazón del corazón”.
Este aguardiente tan especial ha envejecido en barricas de roble americano durante doce años, otros tres en barricas de roble francés, anteriormente empleadas para la elaboración y crianza de vinos de Oporto y, por último, en barricas de castaño nuevo. De esta forma conseguimos ese ‘toque final’ del afamado ‘Aguardiente Velha’ de nuestros vecinos portugueses. Con motivo de la celebración del XXV Aniversario de la bodega han realizado una pequeña producción como Selección Especial de este ‘Augardente Vella’. ¡Enhorabuena por estos 25 años y a por los 50!
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