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Desprovistos del traje de presidente de un país (cualquiera que sea), sus ex dirigentes acuden prestos, en primer lugar, al abrazo del descanso para que, tiempo más tarde, pasen a ser consejeros o altos cargos de empresas que requieren de su presencia porque tienen una buena agenda de contactos.
El último en acogerse a la primera parte de este binomio ha sido el ex presidente francés, Nicolas Sarkozy, quién nada más cederle el testigo al socialista, François Hollande, el pasado martes se enfundó una sudadera y un pantalón corto y salió a correr por un parque de París.
Según publican medios franceses, a partir de ahora el ex jefe del Estado galo y su esposa, Carla Bruni, se trasladarán a un piso del parisino distrito XVI junto a su hija Giulia.
Pero, mientras se remata el mudanza, el jueves se pudo saber que el matrimonio se trasladó a Marrakech para pasar unos días de asueto en el palacio de Jnane Lekbir, residencia de los huéspedes del rey Mohamed VI, tal y como apuntó el diario digital Goud.ma.
Se espera que a su regreso Sarkozy retome el trabajo en su despacho de abogados (aún no han trascendido cuáles serán sus labores) además de pasar a formar parte de la plantilla de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses.
Unas labores que aderezará con su nombramiento como Consejero Constitucional por el que percibirá unos 12.000 euros además de su sueldo de vitalicio estimado en 6.000 euros, según la revista Challenges.
Una pensión ad eternum idéntica le quedó al predecesor de Sarkozy. Además de esta, Jacques Chirac también percibe otra por ser Consejero Constitucional (es algo que les corresponde a todos los ex presidentes), otro salario por ser miembro de una fundación y la retribución que le deja la venta de sus memorias.
El ex presidente galo disfruta de un piso de 180 metros cuadrados, a orillas del Sena que pertenece a la acaudalada familia libanesa Hariri.
En su declaración de patrimonio, publicada días antes de su salida del Elíseo en 2005, se dijo que Chirac tenía en propiedad el castillo de Bity en Correze valorado en 500.000, una casa rural tasada en unos 60.000 euros, títulos y cuentas bancarias por unos 650.000 euros y objetos de arte por 200.000 euros, además de un Peugeot 205 vintage de 1984.
Cierto encanto debe tener la agenda del ex primer ministro británico Tony Blair desde que comunicara su dimisión en 2007. Desde entonces, disfruta de una pensión de unos 75.000 euros anuales además del pago de otros 100.000 para el alquiler de su oficina.
Su equipo de guardaespaldas también sale de las arcas públicas (300.000 euros al año en sueldos).
Además de formar parte del Cuarteto en Oriente Próximo, Blair se ocupa de un buen puñado de negocios privados: el holding Firerush Ventures (con 130 personas a su cargo), el asesoramiento al banco Goldman Sachs del cual percibe 2,3 millones de euros anuales, además de una ristra interminable de entidades y grupos como petroleras, sociedades de capital riesgo o fondos de inversiones de los cuales obtiene unos 750.000 euros anuales.
Pero no sólo eso, también factura por pronunciar conferencias a lo largo y ancho de medio mundo. Por ellas, se estima que recibe unos 238.000 euros.
Sus propiedades inmobiliarias (tasadas en cuatro y seis millones de euros) suman una fortuna personal estimada en algo más de 23 millones de euros, según el diario británico The Guardian.
Un millón al año
El ex canciller socialdemócrata alemán, Gerhard Schröder, también hace caja. En concreto, se endosa unos 240.000 euros anuales como ex canciller, ex diputado y ex primer ministro de Baja Sajonia.
Desde 2006, preside el consejo de administración de la filial rusa Gazprom, además de ejercer como asesor en la editorial Ringier, ser también consejero de la petrolera TNK-PB o consejero de la Banca Rothschild.
Por todo esto, Schröder recibe unos honorarios anuales que, sumados a su sueldo de ex dirigente, rondan el millón de euros.
Por otra parte, el erario público no repara tampoco en los gastos que conlleva ser ex canciller: desde su salida de la cancillería, dispone de oficina, secretarias y guardaespaldas de por vida.
Por su parte, en EEUU los ex presidentes suelen tener una pensión además de ejercer un papel meramente institucional. Aun así, tienen una pensión anual de 150.000 euros.
NOTA.- leer artículo original en ‘La Gaceta’
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