Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. Pero para Yang un perro nunca podrá sustituir a la muñeca hinchable que le ha salvado la vida.
La historia comenzó en un apartamento de un barrio residencial del centro de Shanghai (China). Yang vivía allí con su mujer y su hijo pero su mujer lo abandonó y su hijo se cambió de residencia para estudiar. Desde entonces, Yang aprendió a convivir con la soledad y para sobrellevarla compró una muñeca hinchable.
Según recoge Today.az en el artículo «Loyal blow-up doll saves owner’s life», poseer una muñeca hinchable es un tema tabú en la mayor parte del mundo. Algunas personas, de hecho, se refieren a quienes poseen este tipo de muñecas como desequilibrados mentales.
Yang leyó este tipo de comentarios en Internet y le dolieron tanto que decidió suicidarse. Saltó desde el sexto piso de su complejo de apartamentos ante el horror de los testigos.
Sin embargo, a pesar del gran salto Yang salvó su vida porque se lanzó agarrado a su muñeca hinchable. Se golpeó hasta quedar inconsciente pero su inseparable compañera amortiguó su caída salvándole la vida.
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