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Los desencantos: pérdida total de los valores a la espera de la nueva civilización

Juan Pablo Mañueco 28 Nov 2024 - 20:35 CET
Archivado en:

LOS DESENCANTOS: PÉRDIDA TOTAL DE VALORES A LA ESPERA DE LA NUEVA CIVILIZACIÓN QUE SUSTITUYA A ESTA Y SÍ LOS TENGA

 

 

 

Los españoles ya no creen en los políticos,

lo que es un desencanto comprensible rápido…

Tampoco creen en los jueces y les aplaudo

que se hayan percatado que en bloque están compactados.

 

Los periódicos ven fábricas de fuertes bulos,

al servicio de sus amos y sus capitales,

que siempre fueron los motivos más principales

para perder dinero con medios lameculos.

 

A los curas se les ve el plumero de los euros

que no adoran, pero que recaudan de continuo,

la mano siempre abierta para ingresar dinero.

 

Las leyes los caprichos son de los partidos

que pueden escribirlos en ocupado BOE.

Trabajar no les gusta y reducen sudores.

 

Más tecnológicos son los rusos y los chinos.

Sin clase política fiable, sin jueces justos,

sin periódicos libres, sin curas tan venales como vetustos.

Sin leyes que respetar sólo tienen que echarse a la cultura de los vinos

 

Y lo que sea sonará.

 

El país no tiene objetivos,

Sólo resistir hasta que quede claro que somos un pequeño país

de un continente en decadencia, envejecido,

que ve cómo ya son otros los que hacen las revoluciones tecnológicas,

y aquí sólo se habla, mientras se agoniza, de transiciones ecológicas,

 

¡Esta el 80 % del país deshabitado

y el Gobierno se preocupa por las relaciones de bienestar de los ganados,

no por los pocos desprotegidos y desprovistos humanos

que sobre casi todo el país van quedando!

 

Es claro,

la España vaciada no da votos,

y los urbanitas políticos no ven más allá de mantener el cargo,

para poder seguir disfrutando

del Patrimonio Nacional, de las poltronas, de los viajes en los Falcons,

y de los negocios turbios con sus mujeres, sus hombres, o sus paniaguados.

 

Pobre España, no tienes adelantados,

que exploren nuevos campos,

sólo señorías sobre los impuestos de millones de vasallos señorialmente acomodados,

peleándose para rapiñar más y más antes de que se acabe el chollo del cargo

 

 

 

Así estáis españoles, así seguís,

así morís,

y así vivís: fútbol, motociclismo y tenis para morir

hasta que los árabes ricos compren también estos tres deportes

y los pétalos de Europa caigan también sobre la tierra y se produzca el final civilizatorio corte…

 

¡Adiós, adiós España, tanto espacio

de Historia caminado y tus emperadores políticos, siéndolo muy claros,

pierden el tiempo debatiendo si es mejor ser monárquico o ser republicanos!

 

Servir a la gente, y ser limpios de ejercicio, no entra nunca en su vocabulario.

 

¡Adiós, adiós España, salgo

a la calle y veo a la ONU revuelta y completa paseando

por tus rúas y tu asfalto, con ritmos caribeños monorrimos

y letras de claro valor cero reiterado!

 

¡Adiós, adiós España, salgo

a la calle y lo único que reconozco es el romero que ofrecen tus gitanas

para asegurarte que tendrás “mucha suerte”,

(las que ellas no tienen)

si les das dinero, y te aseguran que “Dios te bendiga”

(será por lo que bendice las chanclas y las gorduras deformantes que presentan),

mientras que los señoritos gitanos

vigilan desde algún bar, pintureros y recién salidos de la peluquría,

a que sus chorvas terminen de leer el futuro en las rayas de las manos

a los payos incautos,

que han caído en las redes de las acosadoras profesionales

de las ramblas, de las rondas, de las rúas, y de los pasajes.

 

¡Adiós, adiós España, marcho,

como se marchan tus técnicos, tu médicos, tus enfermeras, tus profesionales,

a trabajar y a investigar fuera,

aquí la clase política depredadora de caudales es lo único que prolifera,

como un cáncer de vividores de los impuestos, y sus conmilitones, amigos, paniaguados y secuaces,

 

¡Adiós, España, veo un tus calles

ya avanzar imparable la quinta columna extranjera!

¡Y a tus alcaldes, por si algún voto cae,

organizando cantos y bailes y festivales raciales,

mientras siguen dividiendo a mi Castilla y gastándonos los caudales

en demostrar que los castellanos y Castilla nunca hemos sido nadie!

 

Miserables, la cultura más interesante, la literatura más incomparable,

la mitología más destacada y relevante

de Europa actual, convertida, como este país, como esta tierra en nadie.

 

¡Miserables!

 

JPM

Juan Pablo Mañueco

Nacido en Madrid en 1954. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido la docencia de Lengua y Literatura castellanas, en diversos centros de Enseñanza Media de Guadalajara y de Madrid. Reside en Guadalajara, casado, tiene una hija. Ha publicado una quincena de libros de ensayo, […]

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