LOS DESENCANTOS: PÉRDIDA TOTAL DE VALORES A LA ESPERA DE LA NUEVA CIVILIZACIÓN QUE SUSTITUYA A ESTA Y SÍ LOS TENGA
Los españoles ya no creen en los políticos,
lo que es un desencanto comprensible rápido…
Tampoco creen en los jueces y les aplaudo
que se hayan percatado que en bloque están compactados.
Los periódicos ven fábricas de fuertes bulos,
al servicio de sus amos y sus capitales,
que siempre fueron los motivos más principales
para perder dinero con medios lameculos.
A los curas se les ve el plumero de los euros
que no adoran, pero que recaudan de continuo,
la mano siempre abierta para ingresar dinero.
Las leyes los caprichos son de los partidos
que pueden escribirlos en ocupado BOE.
Trabajar no les gusta y reducen sudores.
Más tecnológicos son los rusos y los chinos.
Sin clase política fiable, sin jueces justos,
sin periódicos libres, sin curas tan venales como vetustos.
Sin leyes que respetar sólo tienen que echarse a la cultura de los vinos
Y lo que sea sonará.
El país no tiene objetivos,
Sólo resistir hasta que quede claro que somos un pequeño país
de un continente en decadencia, envejecido,
que ve cómo ya son otros los que hacen las revoluciones tecnológicas,
y aquí sólo se habla, mientras se agoniza, de transiciones ecológicas,
¡Esta el 80 % del país deshabitado
y el Gobierno se preocupa por las relaciones de bienestar de los ganados,
no por los pocos desprotegidos y desprovistos humanos
que sobre casi todo el país van quedando!
Es claro,
la España vaciada no da votos,
y los urbanitas políticos no ven más allá de mantener el cargo,
para poder seguir disfrutando
del Patrimonio Nacional, de las poltronas, de los viajes en los Falcons,
y de los negocios turbios con sus mujeres, sus hombres, o sus paniaguados.
Pobre España, no tienes adelantados,
que exploren nuevos campos,
sólo señorías sobre los impuestos de millones de vasallos señorialmente acomodados,
peleándose para rapiñar más y más antes de que se acabe el chollo del cargo
Así estáis españoles, así seguís,
así morís,
y así vivís: fútbol, motociclismo y tenis para morir
hasta que los árabes ricos compren también estos tres deportes
y los pétalos de Europa caigan también sobre la tierra y se produzca el final civilizatorio corte…
¡Adiós, adiós España, tanto espacio
de Historia caminado y tus emperadores políticos, siéndolo muy claros,
pierden el tiempo debatiendo si es mejor ser monárquico o ser republicanos!
Servir a la gente, y ser limpios de ejercicio, no entra nunca en su vocabulario.
¡Adiós, adiós España, salgo
a la calle y veo a la ONU revuelta y completa paseando
por tus rúas y tu asfalto, con ritmos caribeños monorrimos
y letras de claro valor cero reiterado!
¡Adiós, adiós España, salgo
a la calle y lo único que reconozco es el romero que ofrecen tus gitanas
para asegurarte que tendrás “mucha suerte”,
(las que ellas no tienen)
si les das dinero, y te aseguran que “Dios te bendiga”
(será por lo que bendice las chanclas y las gorduras deformantes que presentan),
mientras que los señoritos gitanos
vigilan desde algún bar, pintureros y recién salidos de la peluquría,
a que sus chorvas terminen de leer el futuro en las rayas de las manos
a los payos incautos,
que han caído en las redes de las acosadoras profesionales
de las ramblas, de las rondas, de las rúas, y de los pasajes.
¡Adiós, adiós España, marcho,
como se marchan tus técnicos, tu médicos, tus enfermeras, tus profesionales,
a trabajar y a investigar fuera,
aquí la clase política depredadora de caudales es lo único que prolifera,
como un cáncer de vividores de los impuestos, y sus conmilitones, amigos, paniaguados y secuaces,
¡Adiós, España, veo un tus calles
ya avanzar imparable la quinta columna extranjera!
¡Y a tus alcaldes, por si algún voto cae,
organizando cantos y bailes y festivales raciales,
mientras siguen dividiendo a mi Castilla y gastándonos los caudales
en demostrar que los castellanos y Castilla nunca hemos sido nadie!
Miserables, la cultura más interesante, la literatura más incomparable,
la mitología más destacada y relevante
de Europa actual, convertida, como este país, como esta tierra en nadie.
¡Miserables!
JPM
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