TODO ES COMO UNA PARTIDA DE AJEDREZ
Enrocado rey, reina poderosa,
obispo alfil de testa consagrada,
recta torre, caballo con espada,
peón de tropa en prole numerosa.
Y otro ejército ante el que la guiada
muchedumbre contraria populosa
anuncia desaparición furiosa
de cuanto se le opone, hacia la nada.
La norma es avanzar en la batalla
cada cual con su fuerza propia y lógica
rompiendo de adversarios su muralla.
Vida, lucha, contienda ideológica…
¿qué hay que no se parezca a la metralla
de alba y negrura en lid tenaz biológica?
Al otro lado del tablero, este juego de la vida
tiene lo mismo, con contrario color que en la partida.
Jaque mate es también el final de este combate.
JPM
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