CONVERSACIÓN DE LOS NUEVOS ESPAÑOLES RECIÉN OÍDA EN LA FRUTERÍA
(Escenas arriacenses. No digo que sea bueno o malo pero esto acabo de oír, que no es estrictamente cervantino)
En la frutería, que regentan una multitud de pakistaníes a la pakistaní, es decir, todo el género frutal expuesto al sol del estío y pese a tratarse de la calle principal de Arriaca, sin que haya pasado nunca la Policía local a investigar la higiene y conservación del género).
Entra en la frutería una negra gorda caribeña inmensa, con todas las domingas muy considerables al aire, menos el pezón, aunque casi del todo caídas, lo que da idea que no es la posición mejor que han conocido en otro tiempo y le da un empellón ¿fortuito? con las mismas a un cliente, y dice en el correcto idioma de los nuevos españoles:
-¡Uy, perdón, mi amol, te he dado con la teta sin querer, joder, carajo, hermano, no me di cuenta, cariño, rey, mi amol!
Si Cervantes levantara la cabeza, apreciaría lo mucho que ha variado la entonación, y el vocabulario del su idioma castellano; aunque las fruterías, eso sí, siguen siendo un foco inextinguible de gérmenes y hedores fruteros inevitables a eso del mediodía, como en el áureo Siglo de Oro de nuestros clásicos ¿imperecederos?.
Ya ni esto sé, a lo mejor pronto nos dicen que el nuevo clásico del idioma castellano es un puertorriqueño al que no se le entiende ni papa, al que llaman Conejo Malo, o algo asi.
Y cuyas chicas del coro, no hacen otra cosa más que mover el chochete y el culete y el tetamen hasta el pezón, provocativamente, como cerditas acaloradas jodiendo hasta al aire y a todo lo que les pase por en medio de las bragas, si es que llevan, que no me he fijado por vergüenza ajena, y todo el baile de la jodienda continua, pues eso, sin parar., y poniendo cara y lengua de disfrutar un huevo las baileras culiformes y tetoguarras de lo que están haciendo. ¡Vamos que ni El Lago de los Cisnes, ese antigualla europea vieja!
¡La liberación de la mujer por la vía caribeña, o sea, lo contrario de lo previsto en los comisariados y comisariadas de ideología de género, que siguen cobrando ricos sueldos poco sudados en sus observatorios, sin percatarse de estos retrocesos a la Edad de Piedra cavernícola y analfabeta hacia la que vamos!
JPM
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