MAGALLANES Y ESPINOSA SOFOCAN A LOS AMOTINADOS EN ARGENTINA, ENTRE ELLOS EL YA TRAIDOR AL MENOS UNA VEZ, JUAN SEBASTIÁN ELCANO
La mayor hazaña de la Historia de la Humanidad ignorada por los Gobiernos de las Castillitas y por el de la Dictablanda anticastellana de España. Reivindicación del burgalés Gonzalo Gómez de Espinosa, alma de la Expedición y que él mismo logró completar la primera Vuelta al Mundo y héroe y casi mártir por Castilla.
Sin duda, quienes se atreven a presidir y gobernar Castillitas fragmentadas por orden de la plutocracia vasco-catalana, han perdido la vergüenza. No la conocen, y por eso traicionan a Castilla también en su efemérides más gloriosa e incomparable.
Fernando de Magallanes como todo el resto de la expedición, según ha dictaminado oficialmente la Real Academia de la Historia o eran súbditos de la Corona de Castilla por nacimiento o se habían naturalizado castellanos. Es decir, la empresa descubridora es española por ser castellana.
Castellana propiamente dicha. Y si alguna vez el nacionalismo plutocrátrico vasco-catalán decidiera que ya ha ordeñado bastante a la vaca de la España vaciada, y decidiese soltar a la cáscara vacía de la Castilla destruida y esquilmada, alcanzando su independencia, pues entonces… la Primera Vuelta al Mundo dejaría de ser española, para ser exclusivamente castellana.
Y no se diga que Juan Sebastián Elcano, el traidor probado de Argentina y quizá también quien traicionó por segunda vez a su capitán Espinosa en las Molucas, era vasco.
Elcano lo que era es súbdito de la Corona de Castilla, por nacimiento. Y por eso fue elegido a última hora, ya en Filipinas, capitán de la nave menor, la Victoria, dada la escasez de castellanos por nacimiento con que ya contaba la expedición a esas alturas, formada sobre todo por extranjeros enrolados bajo las banderas cuarteladas de Castilla, pero también menos fiables por ser nacidos en el extranjero.
Por eso el castellano de Burgos y almirante a la sazón de la Expedición de la Especiería castellana, Gonzalo Gómez de Espinosa, eligió al oscuro y traidor probado Juan Sebastián Elcano, súbdito de Castilla nacido en Guetaria, para que comandara la nave secundaria y pequeña, la Victoria.
Si el almirante Espinosa ordenó a Elcano que zarpara dejando sola a la nave Trinidad, con una vía de agua abierta y en territorio enemigo, patrullado ya por naves contrarias portuguesas… entonces el almirante Gómez de Espinosa es un héroe eterno de la patria castellana, que voluntariamente corrió riesgo de sacrificar su vida para que el pendón cuartelado de Castilla que ondeaba la Victoria retornase a casa.
Pero si Juan Sebastián Elcano fue traidor por segunda vez desertando y abandonando de nuevo a su jefe Gómez de Espinosa en las Molucas, entonces es uno de los mayores desalmados de la Historia.
Pero ello explicaría por qué recibió tan poca recompensa del rey de Castilla, Carlos I, y por qué no fue capitán de la segunda expedición a la especiería que partió inmediatamente, sino uno más de sus asesores.
Y por qué la hizo perder el rumbo, cuando supuestamente ya había realizado el viaje –sí, pero la primera vez encerrado en las bodegas del barco, con el resto de los amotinados en la Argentina-, y finalmente por qué pereció ahogado en el Pacífico este muy mal marinero.
En realidad, debe tenerse en cuenta que Elcano capitaneó la Victoria en su viaje de retorno a Castilla, sí, por ser él mismo súbdito de Castilla, pero quien pilotó la nao realmente fue el piloto oficial y profesional de la nao Victoria, Francisco de Albo, natural de Quios (Grecia), a quien debe atribuirse el mérito de la singladura, junto a otros pilotos profesionales.
En cualquier caso, Elcano no descubrió nada, porque desde las Molucas hasta Castilla ya sí eran rutas conocidas y cartografiadas por los portugueses, por lo que los miembros de la tripulación ya sabían por dónde navegaban.
Fueron Magallanes y Gómez de Espinosa quienes habían ampliado el mundo desde Castilla hasta las islas Molucas, navegando siempre hacia el oeste.
Este es el mérito del ensanchamiento del globo terráqueo que obtuvieron esos dos primeros almirantes castellanos, el segundo de ellos totalmente olvidado por el Gobierno de la Castillita de Burgos, y desde luego por el Gobierno de la Dictablanda señorial y anticastellana de España.
Texto de BREVE HISTORIA DE CASTILLA 2ª Edición
Home