RECETA PARA SOBREVIVIR en el mundo de las letras españolas donde escribir es huir de los malos poetastros y de que te inviten a actos culturales por la comida, o bien, por otro título:
NO ESCRIBAS NADA EN ESPAÑA,
Poeto que ni a poetastro con tus prosas llegas a ser padre, sino sólo de la piel padrasto.
Es lo malo de escribir
y de alcanzar cierta fama,
que te siga hasta aburrir
quien que quiere conseguir
las locuras que declama
se las escuches decir.
Fenómeno es muy de España
pues ya en siglo Dieciséis
era tal la tal cabaña
que causaba gran migraña
marabunta que evitéis.
Y rehuyáis los halagos
si acaso te invitarán
a comer y a unos tragos
alcaldes te adularán
pero que en leer son vagos.
Di siempre que eres mediano:
si te crees mejor que ellos
se tirarán a degüellos
poetas de verso enano
pero que muerden los cuellos.
Es un mundo repelente
el literario mundillo,
todos matan a cuchillo
a literato de enfrente…
¡Poeta es algún demente
que sin hacer “o” en canuto,
te sacan en un minuto,
alma y vida y corazón.
Lleve Dios a perdición
y les ponga ya de luto.
Y luego están los lectores
que algunos te pontifican
lo que pondrían y quitan,
cual si fueran los autores.
¡Conozco oficios mejores
que el de escritor en España!
Así que vendí mi caña
y ya me metí a la política,
que esa nunca es autocrítica,
sino que, a engañado, engaña
y siembra siempre cizaña…
Mas te quedas el botín
y te das un buen festín
con los dineros de España.
¡E igual sueltas tu patraña!
Escribir en España: huir
del alcalde de florales
juegos casi culturales,
y no vuelva a hacer sufrir
poetos de mal decir.
Yo les maldigo y les digo,
¡basta de hacernos sufrir!
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