JIMENA, LA MI JIMENA, Y RODRIGO, UN AMOR POR ENCIMA DE LOS SIGLOS
Jimena, la castellana,
la fiel, virtuosa y valiente
que es tanto el amor que siente
como es del padre guardiana.
¡Ay, pelea soberana,
entre el deber y el amor,
que desgarra su interior,
pasión confín de lo humano
linde de amor castellano
que al final gana el amor.
Jimena Díaz, Jimena,
la del Cid Campeador,
la belleza más serena,
mujer del Campidoctor.
Tu nombre aún nos resuena
por un juglar o por dos.
Contemplan también la escena
doña Elvira y doña Sol.
El tiempo se desordena…
Mas el Cid gana en valor.
Era a era vuestra escena,
va ganando en emoción.
Cid -hierro, polvo y sudor-,
y tú –fiel, duda, valor-,
os llaman pareja plena
y crecéis en resplandor.
Y, al fin, el conde de Oviedo,
tu padre, noble asturiano,
cree reto al castellano
debió de quedarse quedo,
para no retrasar el tiempo de vuestro amor.
JPM
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