Hoy quería profundizar en mi artículo de ayer, ya que alguno opina que es muy genérico y no expreso mi pensamiento concreto. En primer lugar reincido nuevamente en mi crítica a la dictadura como modelo injusto en sí mismo, esencialmente. Siempre he defendido la democracia, aún reconociendo sus limitaciones, una idea en la que he incidido constantemente. Ahora doy un paso más y digo qué tipo de democracia me parece más justa. Soy crítico con el sistema, pero no porque lo considere como algo pasado, sino precisamente porque creo en él y considero que se puede mejorar. Acepto que tanto el socialismo como el liberalismo tienen cosas buenas y malas, quedándome con lo mejor de las dos.
No me parece algo utópico ni alejado de la realidad. Sólo pido que las democracias empleen mayores y efectivos esfuerzos en políticas sociales, en un sentido igualitario. Eso no significa que legitime un estado autoritario que vaya contra la autonomía y la libre voluntad individual con fines pretendidamente igualitarios. Creo en la igualdad y en la libertad como partes esenciales de una democracia justa.
Por eso creo que la democracia representativa (articulada en partidos políticos) es compatible con la participativa. Es cuestión de que los políticos cumplan con su obligación y busquen satisfacer los deseos y necesidades ciudadanos. ¿Es tan utópica e irreal esta postura? A mi me parece cuestión de coherencia, aplicándose en la práctica lo que se nos garantiza en la teoría en las respectivas constituciones.
Al identificarme en el sentido teórico con una democracia más social, muchos pensarán que simpatizo con la socialdemocracia (socialismo adaptado a la democracia liberal). Esto es sólo así en parte. Digo en parte porque una cosa es el debate teórico de las ideas y otra cosa es cómo esas ideas se plasman en la práctica, en la vida real. Analizando la realidad actual lo primero que hay que tener claro es que el contexto social ha cambiado en España y en gran parte del mundo (no en su totalidad, porque vivimos una época terrible, en la que tenemos más medios que nunca y mueren más personas de hambre que en toda la Historia). Ahora, en nuestro entorno geopolítico más próximo no tiene sentido hablar de una división entre clases enfrentadas. La sociedad no está dividida entre burgueses y proletarios, sino que la inmensa mayoría está conformada por la clase media. De ahí que todos los partidos acepten un sistema, el democrático, que nos conduce por el camino del desarrolo y la estabilidad.
Pero aún quiero concretar más y hablar de mi entorno más próximo. Yo soy español, por lo que aplico esas teorías a la realidad de mi país. Y me encuentro que quién supuestamente representa la idea de democracia social en España es el PSOE. Pues lo siento mucho, pero no me siento identificado con el PSOE, y mucho menos con el PSOE actual del señor Zapatero. Su antecesor, Felipe González, aunque con sus fallos, sí practicó ciertas medidas sociales en campos como la sanidad y la educación (reitero que con sus fallos, y ahí está la LOGSE para atestiguarlo). Eso no quiere decir que estuviera a favor de su política global. Ningún español debe olvidar el Gal o la corrupción.
Pero jamás podré apoyar a un partido, como el actual PSOE que no se identifica con España. ¿Cómo va a buscar el bien de España si gobierna de la mano de independentistas, si no le gusta que cientos de miles de españoles en una manifestación pacífica se emocionen con la Bandera y el Himno de todos y si desprecia a miles de víctimas del terrorismo independentista etarra? No señor, yo no puedo apoyar a este partido. Sí apoyo a ciertas personas honestas de ese partido, como Redondo Terreros, Gotzone Mora o Rosa Díez.
Al igual que le hecho en cara al PSOE su falta de sentido de Estado, también critico su indisimulado desprecio por todo lo católico y su irresponsable revanchismo de la «Ley de Memoria Histórica», que busca retrotaernos nuevamente a una España de buenos y malos.
Podría seguir la lista de actos funestos contra el país, pero voy a concluir con una reflexión sobre las políticas igualitarias del actual socialismo español. ¿Qué se ha hecho para solucionar el precio absolutamente irreal e inalcanzable de las viviendas? ¿Cómo se ha favorecido el empleo estable y la eliminación de los contratos basura? ¿Qué se ha hecho para mejorar la situación de la sanidad pública? ¿Cómo ha podido patrocinar un ordenamiento jurídico tan jerárquico, intervencionista, desigual e insolidario con el resto de autonomías como el Estatuto Catalán? Señor Zapatero, siento decírselo, pero usted no defiende, aunque así lo crea, una democracia auténticamente social.
Miguel Ángel Malavia Martínez
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