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La carta del suicida

Miguel Ángel Malavia 15 Oct 2007 - 20:09 CET
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Hora y media después del acto suicida, María entró en la habitación y gritó horrorizada ante la visión de su marido colgado del techo. Tras el primer estallido de furia, culpabilidad y cariño, leyó la carta que Manuel le había dejado en la mesa del escritorio y que decía así:

“María, mi vida, lo siento. Lo siento porque sé que te he hecho daño. Éste ha sido un acto, el último y como siempre, egoísta. No muero por ti, sino por mí. Hace ya mucho tiempo que ambos sabemos que tú ya no me querías, pero nunca te lo he reprochado. En el fondo era… normal. Normal porque ni un solo día desde que te conocí supe hacerte realmente feliz. No fui capaz de darte el hijo que tú tanto anhelabas, nunca participé de tus aficiones, no te besé las veces que debía, no te miré todas las noches mientras dormías… con lo guapa que estabas.

¿Por qué no te mandé las flores con olor a agua fresca que tanto te gustaban?. ¿Por qué no te escribí notas como ésta, pero diciéndote que soñaba contigo mientras no te miraba a ti soñar?. ¿Por qué…?. Ahora ya es tarde. Fui cruel, insensible y no te supe valorar. Te desprecié. Creí que jamás dejarías de sonreírme y no percibí el instante exacto en que dejaste de hacerlo. A lo mejor ni tú misma fuiste consciente del momento en el que sucedió. Creo que ya no notabas el clima de guerra silenciosa que inundaba nuestra vida, con tus silencios y tus miradas ausentes.

Por eso hoy llegó la hora del fin. Esta mañana, no sé ni quiero conocer el motivo, te levantaste feliz. Cuando salí de la ducha y te vi sentada en la cocina, desayunando, me miraste con ojos de luz y me dedicaste la más radiante de tus sonrisas. Fue ése el segundo fugaz, volátil, incandescente, en que decidí que hoy iba a morir… en paz, con el recuerdo de tus ojos mirándome como si realmente me amaran. Tal vez fuera una ilusión, pero no quería llegar a mañana y que la realidad me despertara del más feliz de mis sueños”.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito ‘Retazos de Pasión’, ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno’ y ‘La fe de Miguel de Unamuno’.

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