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Ciriaco, el azote de los tibios

Miguel Ángel Malavia 17 Ene 2008 - 17:58 CET
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Año 2014. España. Tras el triunfo zapateril en las elecciones generales de 2008, Mariano Rajoy cayó del pedestal de las filas populares. Su sucesor, al final y contra todo previsto, fue Alberto Ruiz Gallardón. Tras una convulsa legislatura, Alberto I ‘el Eterno Aspirante’, acabó llegando en 2012 a la Moncloa. Eso sí, no sin antes deshacerse de su gran rival: su “compañera” de partido, Esperanza Aguirre.

Sin embargo, el gallardonismo acabó desembocando en solo dos años en el caos más absoluto. La anarquía dominaba todas las esferas de la vida. España necesitaba un “cirujano de hierro”, un auténtico regenerador de la patria. Así fue como el 12 de abril de 2014, proveniente de las bellas tierras malacitanas, llegó al poder Ciriaco, “el azote de los tibios”.

Su éxito fulgurante se debió a un golpe de estado que no tuvo contestación. Desde Barcelona hasta Cádiz, toda España se paralizó, eufórica y temerosa, para dar la bienvenida al nuevo Gran Capitán. Ese mismo día, Ciriaco se asomó al balcón del ayuntamiento madrileño, en la Plaza de Cibeles. Allí estaba concentrada una gran masa azul en apoyo del nuevo líder. Éste se encontraba flanqueado por sus tres grandes adláteres: La Bandera de Adiós Ayer, Edu J. y el Demonio del Mediodía. Todos lloraban emocionados. Entre vítores y muestras de gozo, así se dirigió por primera vez el Caudillo a su pueblo:

“Españoles, ha llegado la hora de poner fin a la gran lacra del siglo XXI: los tibios. Estos son aún peor que los progres, los ateos, los liberales, los masones y demás ralea. Conmigo, el Orden, la Tradición y los Valores arrollarán a la gran carroña que supone la democracia”. Tras dejar para la Historia el que sería su eje ideológico, una sonrisilla apenas imperceptible asomó sobre su poblada barba.

La calle estallaba en un clamor. “¡Ciriaco, Ciriaco, Ciriaco…!”, era la voz que ensordecía todo rumor. En pleno estado de éxtasis, un trueno rotundo, inmisericorde, incólume, gritó: “¡Viva la Ortodoxia!”. “¡¡¡Viva!!!”, respondió el mundo.

La era ciriaqueña perduró hasta el 2148, momento en el que la dictadura del villano Jay arrolló el régimen de la Verdad.

Dedicado, con cariño, a mis amigos Pablo, Félix, Edu y Miguel Ángel, baluartes de las buenas costumbres.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito ‘Retazos de Pasión’, ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno’ y ‘La fe de Miguel de Unamuno’.

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